Té oscuro tibio con pizza fría es un buen desayuno
Entrevista a Martín Gambarotta

 

Martín Gambarotta (1968) ha ido construyendo a partir de la publicación de Punctum a finales de los noventa  una poética con obsesiones bastantes claras. Un escepticismo creado a punta de imágenes cuidadosamente delineadas y un anclaje vertiginoso de estas, todo curado con una ausencia tajante del yo y una visión materialista del lenguaje que le permite montar y desmontar los mismos materiales mientras incorpora otros a lo largo de los cuatro libros que ha publicado hasta ahora. Compartimos una entrevista y algunos poemas de los libros citados en ella.

 

¿Qué ves desde tu posición que ha cambiado en Argentina desde la publicación de Punctum (1996)?

 Es una pregunta bastante amplia. Vayamos al campo literario. (vayamos suena que ya está empezada hace rato la entrevista. podría comenzar: En el campo literario, José Luis Mangieri, editor de Punctum, era alguien que venía de la izquierda dura ) El editor de Punctum, José Luis Mangieri, era alguien que venía de la izquierda dura. “La historia nos metió los cuernos”, decía. Había agitado editoriales legendarias de poesía en los 60. En el medio le tocó la dictadura. Ahora hay muchas más editoriales muy buenas y algunas muy profesionales. Me gusta pensar que varias de esas editoriales derivan de esa tradición forjada por Mangieri y otros. En cambio, ahora tal vez haya menos revista de peso, lo que resulta un poco contradictorio. En otros aspectos, Argentina es muy cambiante. Por ejemplo, en los 90 Menem indultó a los jerarcas de la dictadura y después vino el gobierno de Kirchner en 2003 y tomó una determinación política: ir a fondo con los juicios. Punctum salió en la década menemista, básicamente neoliberal. El gran cambio fue el colapso de esa década en el 2001.

 

¿Crees que Montoneros están representados de alguna manera en el imaginario social? ¿De qué manera? Te lo pregunto por la forma en que lo  nombras en Seudo.

 Montoneros es un grupo armado peronista de izquierda de los 70 con una historia bien compleja que terminó siendo demonizada por los grandes medios. El problema es que con la demonización, si bien hay millones de críticas para hacer, es que simplifica. Lo que la simplificación omite es que el grupo surge de manera bastante legítima durante una dictadura y, de nuevo, más allá de las consecuencias de pasar a la clandestinidad durante un gobierno técnicamente democrático, mantuvo viva una mitología subterránea. Hace poco participé de una charla en la facultad de Letras y en el aula había un graffiti bastante fresco que decía “Floresta Monto” (que traducido sería Floresta es un barrio montonero). Ese grupo se desbandó derrotado en 1983 y todavía hay pintadas en 2019. Todo ese material se utiliza en Punctum y Seudo. Hay otros textos (ver Diario de una princesa montonera de Mariana Eva Pérez, por ejemplo) y creo que la intención es criticar también, pero no cayendo en la trampa de la demonización boba

En Seudo hay un poema donde hay una aliteración de “fuerzas armadas”. ¿Hay en Argentina un relato político – poético posible que se haya mantenido ajeno a las instituciones?

Esa también es una referencia. Es una manera de utilizar la retórica política demonizada de los 70, “fuerza armada revolucionaria”, y asignarle una función en un artefacto poético de los 90. Es un uso material, digamos. Es una apropiación. A ese uso material, en ese momento, lo consideraba político.

¿Los artistas se siguen sentando en el asiento de atrás del bondi tal como sale representado en Relapso + Angola?

Creo que lo que dice es que se puede viajar en el asiento de atrás de un auto con los artistas sin ser un artista. Como diciendo: se puede hacer arte sin ser artista. ¿O era al revés? Viajaba atrás con los obreros sin ser un obrero, algo así.

¿Te parece que el gusto por comer pizza fría o cualquier comida fría a la mañana siguiente es algo particular de la sensibilidad o cultura Argentina?  Encontrarse solo frente al objeto helado ya lejos del ritual de la cena.

Ahora hay una cocinera muy famosa en televisión, Narda Lepes, que recomienda juntar dos porciones de pizza que sobraron de la noche anterior con el queso hacia adentro y calentarlas en la tostadora. No. Al otro día la pizza se come fría, Narda. Té oscuro tibio con pizza fría es un buen desayuno

¿Cuál es el lugar de la rescritura en la poética que has ido construyendo?

No sé si específicamente es una reescritura. Hago una cosa que no le importa a nadie, pero me entretiene. Ensayo variaciones en las pocas lecturas públicas que hago, fusionando algunos textos, combinando cosas de los libros (https://www.youtube.com/watch?v=ZgKsz2a_HE8) Y de hecho algunas de esas variaciones se van incluyendo de libro a libro. Algún poema de Relapso, por ejemplo, aparece alterado en la plaqueta Para un plan primavera. Refrito, un libro publicado en Chile que, en lugar de hacer una antología personal, es una fusión de partes de Seudo y de Relapso. No me dan muchas ganas de sacar un libro nuevo. Ahora si alguien me propone sacar en formato libro la última lectura que hice, que es un montaje de varios libros con algunas cosas inéditas, lo sacaría. Ese montaje para mí es un libro nuevo hecho con partes de textos ya publicados. No sé si se entiende. Por suerte hay un trabajo académico sobre este tema que lo explica bastante mejor que yo (http://www.cajaderesonancia.com/archivos/5%20Maccioni%20El%20Jard%C3%ADn%204.pdf)

Me contaste que estuviste con Gonzalo Millan ¿Podrías compartir alguna anécdota, o tu impresión, o algo significativo que recuerdes de tu experiencia con él?

La primera vez que me topé con un libro de Millán fue en un viaje a leer en Chile en los 90. Ese libro era La Ciudad y me pareció genial. En otro viaje lo entrevisté para poesía.com, una revista que hacíamos en internet. Fui a su departamento en Santiago, me preparó un té y me mostró cosas de su Archivo Zonaglo, unos dibujos que garabateaba cada día en unas fichas bibliográficas. A veces les agregaba marquillas de cigarrillos, ese tipo de cosas. Hablamos de política, del MIR, de su exilio en Canadá («Ca-nada» en uno de sus poemas) y de cómo interpretar a La Ciudad no sólo por su contenido político sino (van juntos) también por su planteo formal. Quiero decir, en La Ciudad, que tiene varias versiones, hay una especie de regreso a una escritura muy elemental de alguien que teme perder su idioma. A su vez funciona como una falsa escritura automática diseñada para purgar lo que queda del lenguaje derrotado por las dictaduras. Lo que plantea, además, es la destrucción por vía de la deconstrucción del poema seco y objetivo que había sido una marca en la obra de Millán hasta ese entonces. Todo eso está triturado en La Ciudad. Me cuesta pensar en un libro de poesía de fines del siglo pasado en Latinoamérica más importante que ese. Me gusta que esa afirmación suene un poco demodé. Es mi homenaje al gran Millán en todo caso.

 

 

 

De Punctum (

 

 

15

 

Una máscara real, la máscara

de un arquero de hockey

sobre hielo, el hombre de la máscara

una máscara de anestesia, una máscara

de esgrima, el barbijo de enfermero

una máscara de gas, la mano que hace

de máscara, la máscara que usa

un buzo, la máscara de un soldador.

 

 

De Seudo

 

Fuerzas armadas

revolucionarias herramientas

fuerzas armadas

revolucionarias sigla fuerzas

armadas revolucionarias

en los paredones de las fábricas

en los banco de escuela

en las universidades fuerzas

armadas revolucionarias

 

De Relapso + Angola

 

Los que tienen la sartén, los que frien, los que la  limpian

los que ni frién, ni limpian, y miran como se tiene, se fríe

se limpia, los que lavan platos, los que hornean loza

los que antes horneaban loza y ahora lavan platos

los que hacen pochoclos y se sientan a mirar

fotos de Rodriguez en Angola.