Poemas Maraña
Poemas

Un 22, 23 y 24 de febrero de este año se realizó el Festival de Poesía Joven “Maraña”, 26 poetas sub-30 de todo Chile reunidos en Valparaíso. Las diversas lecturas realizadas en el Festival permitieron apreciar tanto el mérito de cada una de las poéticas desplegadas como el vigor de la ocasión en que estas poéticas se reunieron.

A continuación les presentamos una pequeña muestra de poemas, extraídas de “Maraña, panorama de poesía chilena joven”, editado por Editorial Alquimia con motivo del Festival.

 

Maximiliano Díaz

EN LAS PLANTACIONES DE COBRE

Se tiene que esperar algunos días antes de buscar
a los trabajadores abatidos por un derrumbe en una mina.
El terreno se vuelve
inestable
y nadie quiere que se repita.

Me gustaría decir que sé
cómo hacer funcionar un cuerpo muerto.
Pero la verdad es que ni siquiera
los he visto de cerca.
Y resulta difícil saber
qué hacer con los que mueren de hambre
en el entierro prematuro de los metales preciosos.

Tal vez por la posibilidad
(aún no medible
en números)
de que hayan sido aplastados.

No digo que no sea posible:
escarbar el terreno con las mismas cucharas plásticas
que se entregan en servicios de urgencia y patios de comida.

Pero cómo obtener el resto:
piel huesos páncreas enredaderas de pelo o una humilde vértebra
(por la ilusión
del diálogo
con el cerebro
ahí contenido).

Me atrevería a decir que no hay
que pensar en sacarlos vivos,

pero qué podría ofrecerle yo
a la composición de un cuerpo desenterrado.
Galopado por restos de cobre y gravilla;

Sacudirlo como alfombra en el jardín
si es que las ganas de abandonar la búsqueda
no fueron tan fuertes.

Pero lo mejor sería ignorar mis consejos.

Si ni siquiera me acerco a ellos

ya maquillados a través del vidrio pulido

 

CATHERINA CAMPILLAY

ESTA CASA ES DEMASIADO PARECIDA
a la siguiente

miedo a tocar otro timbre
a que el espejo de la entrada
no me enfoque
a oscuras en una casa vecina
donde cae la maldición de la estadística
un caso cada cinco millones de habitantes
algo que le pasó a la prima
de una compañera de curso

el cero coma cero uno por ciento
puede caer muy cerca

de arriba de un edificio los niños escupen
esperan que las probabilidades
les sigan el juego

alguien toca el timbre
con marcas en la piel
producto de un relámpago
del que fue sobreviviente

 

Victoria Ramírez

MUDANZA

el primer día de mudanza
las cenizas bajaron a los techos
la gente tenía la ropa ahumada
pero no había leña ardiendo
ninguna huella negra amortiguó
el silencio de los cerros

el jarrón de bronce de mi madre
combinaba con la tierra

ella reparaba una trizadura
las casas más bellas son las rotas nos dijo
las mejores ventanas dan a la humareda

dónde van las cenizas que flotan
cuando el aire espeso atraviesa
los resquicios del álbum familiar

 

 

Catalina Ríos

los muebles
acumularán polvo
aunque los limpies
todos los días

la cantidad dependerá
de la constancia el entusiasmo
con el que pases el paño
o el plumero
el acceso
a las esquinas lugares altos
que tú sola
no alcanzas

la cama
que tendiste en la mañana
volverá a desarmarse
cuando te acuestes
aunque no puedas
dormir más de cuatro horas
por día

 

Jonnathan Opazo Hernández

NO HAY QUE PERDER DE VISTA

el rumor del bosque
jamás será superado
por la grabación del
rumor del bosque:
mucho más cercano
está el río de imitar
el paso del viento
entre las frondas de
los árboles que su
codificación en cintas
magnéticas o archivos
digitales: mucho más
cercano está el sonido
de una bolsa de basura
que se arrastra el
primer suspiro de la
mañana o el agotador
sonido de las olas:

DIEGO ZAMORA ESTAY

Documentos

Mi abuelo perdió la memoria
como yo he perdido sus recuerdos
entre películas y series extranjeras.

He inventado una historia junto a él
nuestra cercanía no existió
sólo estuvimos juntos cuando comenzó a enfermar
y debimos turnarnos para cuidar que no escapara
pero en ese entonces ya no era mi abuelo
era un cuerpo que se movía lentamente
sin entender qué hacía entre nosotros.

Mi abuelo cuidaba las parcelas de los latifundistas
como yo cuido estos documentos
estos libros, estos documentales extranjeros
que vienen a mostrar nuestra miseria.

Hemos sido cuidadores de objetos ajenos
como mi madre que cuidó a niños españoles
dejándonos por tres años
para darnos de comer.

 

Isidora Vicencio

CORDEROS NACEN EN LA NIEVE

Las piezas de un rostro se clavan
en mis circunvoluciones
como espejo advenedizo.
La importancia de las cosas
radica solamente en el espacio de una orilla
golpeada con marítima violencia
bajo la bruma perturbando luces empapadas.

La persistencia del almácigo se ve en la noche interminable
donde nada salva el frío
y los seres están hechos a la suerte de su piel.

En todo amanecer de invierno
el sol se asoma sobre el monte
corderos nacen en la nieve
mientras lloramos las mil pérdidas que vamos a tener
corderos nacen en la nieve
a pesar de las esquirlas que atraviesan mi cabeza
y el sol vuelve a salir cada mañana
y vuelve a derretir la escarcha amenazante
y cada uno sale en busca de su muerte.

 

Vicente Oyarzún

ESTACIÓN ADVERSA

Todos estos kilómetros baldíos nos sobrepasan
como esa falsa libertad
latente en el horizonte quebradizo.
Nos sobrepasa tanto espacio, tanto oxígeno,
aunque solo bajamos a estirar las piernas
un rato e intercambiar trivialidades.

Por un segundo, se aburre de nosotros,
nos deja en paz, el viento de la pampa
entre la vegetación castigada.
Son esos momentos los que sobreviven
a la edición del recuerdo
que los mezcla con un sol casi inexistente.

El movimiento en cámara lenta
de los guanacos de petróleo,
ruega por una interrupción,
y la suerte está de su lado.
La mugre y el rencor, del nuestro,
pero también el crepúsculo
que se posa en un alambre de púas.

Sobre el techo del bus apenas brilla venus
y se apaga como la brasa del cigarrillo
de los recién separados.
Aún no ha llegado su momento,
tampoco el de nosotros
ni el de nadie que quepa en este cuadro.

 

Romina Sandoval

II.

el larvario es una caja vacía
un punto focal imposible

el miedo debilita las formas
la humanidad es devenir insecto

temer a la luz y a la caja vacía

mis manos enfermas
no soportan el agujero de la noche

montones de seres desfilan
por debajo de las camas

un tronco desnudo manchado de flujo
la ropa quemada
las rodillas enfermas
el deseo depurado

el insecto es la noche

 

Mariana Camelio Vezzani

seno otway
(playa km. 63 sur)

varadas en la playa tres ballenas
cantan como el metal
se adivina de las profundidades
un chirrido de columpio viejo
tela mojada contra el vidrio
en los canales se escucha
se cimbra en la noche el canto
vibra el agua –cómo despertar?

antigua caleta balleneros en 1903
comienzan a construir las primeras casas
pero es diciembre de 1967 y
sobre la bahía y las playas de isla decepción
cae improvisada una lluvia de piedras–
solo eso alcanzas a leer
y la voz ya es pura chispa eléctrica

un delirio coleccionista te susurra
bajas por el estero desembocadura de carbón
mientras la boca de tus labios va cantando
que una lluvia pétrea te regaló por fin
ballenas para la repisa
rotulada «cetáceos» de tu colección

cuerdas gigantes atas a las ballenas
entiendes que su canto fue siempre un mismo relato:
ellas antes ancladas en la caleta de
la chilena sociedad ballenera decepción
te amarras esas cuerdas a los hombros
y un canto que ya no es ni el tuyo ni el metálico
te ordena que nada resta más que tirar
desembocadura estero arriba

 

Daniel Viscarra

EL CAMINO DE LAS CUNCUNAS (APARICIÓN DEL YŪREI DE HOKUSAI)

Si todos los caminos conducen al Tao
y en el Tao confluyen, como uno solo,
uno y todos los caminos por haber,
no hay camino que los pies de un hombre
como yo no hayan descubierto y enmalezado
con signos o rastrojos que también
repliquen lo uno y lo otro:
las nubes invierten el cordón montañoso,
los escarabajos figuran en la sombra del hueso.
Fue en uno de ellos, te digo, donde me aclaré,
e hicimos el amor sobreestimulados
por la fragancia de las plantas a la luz.
Descubrimos una disciplina encarnada
en las azaleas como en todas las flores
habidas y por haber sobre la faz:
acepta las diferencias, decía, pero además
enséñate a concluir que el planchado
es general en el mundo;
la gracia —una transmutación ubicua,
omnímoda a todas las cosas y seres
que moldean el arrastre del tiempo.
A pesar de que ahora floto, estoy hecho
de monóxido de carbono y he conocido
lo que hay de efectivo más allá de la gravedad,
aún recuerdo el día en que descubrimos
para qué sirve el hambre.
De repente pienso que alguna vez
recorrí el mismo camino de tierra
que llevo millones de veces pisando
tú, yo y un millón de gente,
que corren o se van bamboleándose
ebrios de un divino y juvenil mareo.
Pero solo una vez, recuerdo, el camino
que ahora vuelvo a andar —la monotonía
del color embalando las cosas,
ese camino,
estuvo lleno de muerte y sinceridad.
Era una cifra innúmera de cuncunas
sembradas por doquier,
en casi cualquier parte donde los ojos
se opusieran y succionaran la imagen:
un camino de cadáveres de cuncunas
aplastadas, partidas en dos o tres,
detenidas en el tiempoespacio
con una pose indolente, de guerra, derrota;
negras, amarillas y anaranjadas,
como si reflejaran los azotes de un fuego
que no muere. Entonces comprendí
que el amor se me facultaba y estaba en mí
la elección de pisar con el corazón
a pisar con mi calzado,
cuidándome de no incurrir en bajar o subir
los niveles de esa hermosa destrucción,
que atribuí a un manotazo de luz.
Subyugué mis ojos a la tierra cubierta, caminé
y no me tomó mucho tiempo desarrollar
la habilidad de anteceder la ubicación exacta
de cada próxima cuncuna. Algunas seguían
llevando la vida como un batido
sin forma, infinitamente fusionado dentro de sí.
Supe que todos los caminos eran ése
y que yo mismo estaba viendo mis interiores
—también llenos de caminos y cuncunas.
Era Yo, como era Todo.
Por cada cuncuna muerta,
yo había dejado una imagen,
había intentado hundir alguna parte de mí
en el cuesco líquido de la perfección
imperfectamente. Estaba muerto y troceado
en cada cuncuna y cada cuncuna
representaba una forma distinta de mirar,
una manera inequívoca del fracaso,
una maloclusión particular de la boca.
Si mi holograma se pudiera abrir y descarnar
ahora, de hecho, saldrían a destajo
cuncunas y no carne.

Analaura Núñez

CUADRO DE UNA TORTUGA GALÁPAGO COMIENDO UNA SANDÍA

la revista del baño de National Geographic reza que las tortugas de Galápago viven aproximadamente cien años que son herbívoras
mi fruta favorita es la sandía desde el verano pasado que no pruebo ninguna
sueño todos los días con la carne arenosa deshaciéndose en el paladar en la foto el reptil mastica una con sus fauces gigantes
el final del reportaje informa que la tortuga come-sandías ha muerto no demoro en tirar la cadena me miro al espejo estirando el pellejo arrugado del cuello arranco la hoja de la revista donde está la tortuga la meto en mi boca
La saliva deshace la hoja la tortuga muere dos veces

Silvana González

ARDIENTE ESPERA POR DESPEGARSE
la fibra transparente se destapa entre la corteza
para dejar asomar dos alas traposas
débiles que pueden levantar un cuerpo grave
graves para levantar un cuerpo débil.

Y estas alas atraviesan
con un delineado frontal el espacio de una pieza
la costra dura permite que sobresalgan puntas finas
par de alas.

Y estas alas cosquillean
unas aletas nasales desprevenidas
nterradas en un sueño, desprovistas de sentido.

Porque uno se da cuenta de lo feliz que era en un bus.
Porque uno se acuerda del asiento, del sol y de la hora
del compañero, de las ganas y la ventana.
Pero no las fechas ni las caras,
Ni los bichos que por dentro se colaran.

Ardiente espera este bicho con sus alas
de meterse en una fosa pronto, pronto
apenas se apague la luz, molestar en la pantalla
y buscar el calor tibio de una palma
hacer nido fino, invisible
contener la respiración y amordazar la piel.

Hay un néctar que expele el bicho
Y así de un chupón se lleva la sangre.
Se lava con ella, la comparte
deja un monte rojo,
el monte rojo entre la piel negra.

Cuando es de día surge la rabia
entre no poder recordar un sueño
y no poder recordar una cara
y una picadura que acompaña.

Todo el día una picadura acompaña
esperando cuando quien ama la observa
y arde, como arde el bicho sediento
como arde el recuerdo de un viaje en bus sin horario
no importa donde termina el bus su horario.

El asiento, la luz, la ventana
como un grano brilloso de saliva apaciguara.
Un dolor que se abra por detrás de los ojos
perdiéndose en el viaje nuevamente sin llegar
cuando en el pasado no se llegaba tampoco.

A tiempo no llegaba justo el recuerdo
de una tarde que tres veranos y borraran.
A tiempo justo cuando un ala se despega
un ojillo calcula la distancia.
La piel es grano y la sábana mampara
la piel es cuna de las imágenes que faltan
un pinchazo hace recordar.

 

Nicolás Meneses

CON LOS CABROS JUNTAMOS LOS CARTONES
que pillamos en las rondas.
Hay veces que los dejan apartados
pero casi siempre nosotros nos damos
la paja de hacerlo.
El torombolo nos paga con chirlitos
pero igual nos alcanza pa unas chelas
que tomamos mientras suena la radio
y nuestras voces se mueven como moscas
bajo el techo de zinc.

Guillermo Mondaca

EN GENERAL
trabajo por la mañana/en la tarde
cuido a los niños
veo tele
fumo yerba en la ventana
como culeo
a veces
fome
a veces
no en general
trabajo por la mañana/en la tarde cuido a los niños
por debajo de la puerta

la luz se hace cada vez
menos un
azul plomizo la espalda suda frío

 

Diego Armijo

naturaleza vía
a tres patas
pendular
mea superficies transparentes
sin llegar al confort Confort interior

mancha negra pegajosa queda
cocienco el suelo al objeto

mientras a dos patas
manos monedas y billetes
me compran todo lo otro
pensando la culpa
al llegar a ese
primer ladrillo blando
de esta torre
en medio de argentina avenida
brilla oscura y barsa
en representación del poder
del dinero

limpia y quedan
sucios papeles caramelo

busca otros que lo manden lejos
de cariño ya no entiende
subraya postes palos paraderos
y nunca otros feriantes

 

Valentina Sarmiento

Por tomar la dos diez

estos son los días más cortos del año
en cada taxi al que no me subo, cigarro encendido
con fósforos de motel que no se guardan
para emergencias como terremotos y esas cosas
porque no tendremos apagones, nunca más
olvídate de los cortes de agua en diez comunas
privilegiados los que ven la cordillera desde su ventana
tan monárquico esto de sentarse en el segundo piso
ver la feria, nos distrae una marca de bala en la pandereta
y colgamos un telón
el último sorbo en lata nos hace vomitar
en el destierro te pones retornable
deja pararme con la pierna dormida
y sentir la fauna por extremidad
gozar del viento cálido
por todo San José de la Estrella
son quince cuadras
que ayudan a secar la sangre en el colchón
para que al otro día parezca yodo
pero nos miramos y nada
amanecemos jugosos y perseguidos
en un departamento prestado
Providencia no se calza nuestras chalas
ni compra parche curitas
vamos rugiendo camino a noviembre
desaparecer el papel de regalo
defendemos los neones de la botillería más cercana
subiendo el volumen a ese lamento borincano
buscas tu corona entre los embragues
que aún se aprietan en mi muslo
no hay por dónde, aquí es justo cuando hablamos de la Pampa
que me enfrió de nuevo el té de Matico
y con eso empapó los libros de contrabando soviético
en las maletas de mis tíos rojos
los puentes cobijan niños que envejecen
de tanto amor acumulando
se nos van cayendo las propagandas
el discurso avinagrado se inicia
sabemos cómo no terminarlo, ver a estos niños
pujándolos a que se duerman y la canción
se retira sin que la pausemos
la corona, cierto, no la encuentras y me abrazas por la nuca
la vida se te enreda en mis trenzas
en tu ombligo yace algún recuerdo
de esas maniobras antideslizamiento que practicamos
en cada micro que bajase por Santa Rosa o Vicuña
dar la vuelta por la manzana fundida en una batucada
que a las semanas serían balazos
primero nos embadurnamos en ron
había que desarmar la bicicleta para poder estar juntos
para conseguir cuatro condones
nos gastamos lo que no tenemos
prendemos el asado con una molotov
y la familia no entiendo
que los vecinos no devuelven las pelotas
tenemos que virar hasta donde sea un aterrizaje
lo único que se interponga
toda la lencería que terminó rajada
dentro de un bus sin cobertura telefónica
la ausencia de espinas en mi piel
tómale despacio, ráscame poderosos y pa callado
te cuento, hay unas cabañas vacías
de letra y sazón, démosle rama en rama mientras todavía se pueda
llega un hervor y reposamos, tonificados con merquén
las sombras del embalse dicen la hora, todavía nos sale vapor
punza el pecho desde Montepatria Sotaquí Ovalle Punitaqui
cómeme todo el chumbeque, digo
y me haces caso, siempre palomito lindo
pero no puedo evitar los alerones
ni secar tu insomnio lagrimeado
quién puede callar ocho mil kilómetros
te atreves a destilarme en cada trago de mezcal
la tarde entera a dos cuadras del Zócalo
buscando formas de soportar
las ganas de volver a Insurgentes o Revolcuión
raspar hasta el desangramiento
virutillarnos, todo lo que nos queda
y tú crees que yo estoy tranquila, compañero
siempre termino hablando de los mismo
si hasta la feria desde el segundo piso
ahora se me aparece al borde de la expropiación
la falta de estrategia, exceso de mártires
encierro al ratón en el closet como ritual
para frenar la quebradera de vasos
con daiquiri y restos de nosotros
bravos como lluvia en el DF
un mentolado es suficiente, ahumado el infortunio
mientras más carmín en los labios, mejor
combatir la costumbre de la palidez
pero no se trata de eso, no
yo no sé patear penales, toda la noche
te has tirado para el mismo lado
en reducir esquinas y ofrecer oreja
zumbido de mosca entra
como piropo cuando el pronóstico del clima nos falla
dar los treinta pasos, cuando vuelvas compañero
podrías mirarme con más cumbia y menos tango
resistente a tus ocho mil kilómetros
si pudiéramos subir de nuevo al taxi
ése que no estuvo arreglado
trata de no decir nada antes de patear el penal
así podríamos virutillar con ganas
la madera la otra semana se pringa
borde interno y al ángulo
te sigues tirando para el otro lado
y el tierral se levanta en todo nuestro patio
celebramos porque es necesario
nos dan lo mismo ya los vecinos
hemos perdido algo más que pelotas
aquí vamos en victoria de lengua y fuego, chorreando verano
córrele palomo, todas las crucifixiones por las plazas
después de dos días juntos, después de tres meses
reciclando vasos plásticos para no olvidar que todo se devuelve
ahora sube la temperatura casi tanto como en el Dandy del Sur
yo me corro hasta las cortinas y me dices nena, un beso
las parabólicas no paran
las tejas se derriten por la noche
te aviso que huele a incendio forestal
pero después de todo
sólo queremos hacer durar las arrugas de la sábana
se encienden solas y no hay culpa en vernos así
tan flemáticos, tan jóvenes y zarpados.

 

Ximena Díaz

TIEMPO ES LIBERACIÓN DE LAS COSAS
globo usurpador de la frescura

La piel se despliega en telas de felpa.
El gesto inaugura la escena de apertura.
La invitación corre la cortina.
La mano cae con ímpetu.
En los bolsillos dos mil años de cara y machacan
derramando rojo.
Mano grúa de vidrios.
La mañana será aunque le siga la noche
será haga lo que haga
un bicho de papel
al sol pregunta qué es
rozar con una pluma
la bomba flameante que nuba
la piel que está por desprenderse
si pudiera el gesto replicar
la punta
de la luz?

son los días al gobierno del calor
un sonido blanco abriéndose

correr tras las ruedas y solo aplastas caminos
vallas de contención de qué

tell me
¿hago bien en leer las cartas donde

ese bebé de la muerte me mira
aunque duerme en la cuna del domingo?

qué lindo todo me han dado
llaman al día sol

tell me doctor
¿hago bien en leer las cartas de ese amarillo inventado por Van Gogh?

ese bebé mira aunque duerme en la cuna del domingo
viste de negro este cumpleaños de la luz
rasga mis ojos cuando gozan
de los pastos verdes que al asomar
en el despunte de las fibras
claman por más
casi tan pobres como quien ahora
celestes, siempre
atentos, casi
arroja el pero,

primavera exige a la paleta
luna llena
viajan ruidos
una vibra hace brotar
máquina o marejada
manejadas por la ausencia?

huella de luz
imborrable
testimonio de dos
echa raíces hace crecer
la luz
no es solo un haz
y la sombra
para luego abocarse
enceguece
capturar esa fuerza
exterior bajo los rayos
deja al descubierto una marcha
invisible a los ojos

 

Felipe Rodríguez

II
(Abrazados al Ferrari rojo)

Entre las arengas e himnos de los electrodomésticos
Nos abrimos paso, cruzamos el barrio hecho de carbohidratos
En el que por tantos años nos vimos sin salida.
Luego atravesamos el centro
Sitio en el que las articulaciones exigen mercancías.
El retail sudor.
Los semáforos sangre.
Los pastores redención.
Las bocas mc combos.
Los bolsillos manos.
Los oídos bocinas
Los paraderos tiempo
Los ojos… los ojos como salchichas gigantes se abalanzan unos contra otros
estallando en dinero y plástico fundido,
Era ese el epicentro de la universalización
No había duda.
Pero nosotros ambos,
Como Odiseo al mástil
Estábamos definitivamente atados al Ferrari rojo.
Ahora vamos bordeando una costa financiera
En donde las palmeras son holográficas
las olas son de jugo en polvo
Y Google se alza como la única bestia del tamaño del mundo.

Camila Almendra

NARANJO – el color que no me deja dormir

I.
En cada insomnio,
muerden y besan mis sueños con indolencia.
La condena de nueve horas.
Sonrisa de taladro,
lustrabotas.
Más sueño que deudas.

Caí verdosa pa’ los chanchos que dejaron el puro cuesco.
Las pepitas se las comieron las ovejas,
repartida entre malandras de pacotilla.
Háganme cauceo para sus cólicos.

Dr. psiquiatra, yo no le pagaré la cuenta. Palabra de Gloria Trevi.

No me gobernarán.

 

Emiliana Pereira

O.

Estoy piel a piel conmigo, trato de tantear las partes e imagino la historia de una chica que toca su cuerpo, acaricia sus piernas, juega dedo a dedo con su pezón. Estoy piel a piel conmigo hasta que pronto, en medio de la noche, la chica que toca su cuerpo adquiere un nombre, un olor, un rostro. imagen sucia,
ha sido contaminada
por una y cada una de esas caras
de esas historias

y odio
porque ya no es la imagen en sí, sino la idea de alguien en un día concreto, con un beso concreto, con un tacto concreto.
y dejas de ver el gesto como gesto,
la respiración como respiración
y es la respiración tuya con la respiración de alguien.

Pienso en volver (o no) a masturbarme. Y no puedo porque hay una bomba de gente en mi cabeza
y no quiero masturbarme pensando en alguien, quiero masturbarme pensando en algo.
Tiro atrás el cubrecama, las frazadas, la sábana y espero que llegue el frío, levanto la polera del pijama hasta el cuello para ver si logro sentir rápidamente alguna brisa, muevo los dedos de los pies

y algo cala,

en ese tirón imagino que de un árbol se ha zafado una rama que cae de lo alto sobre otra rama,
y se me eriza la piel porque lindo,
los colores, el sonido,
el destello sobre el mutismo,
esa comunicación como si llegase de la nada
y es el árbol que avisa que de él se ha zafado una rama, la acusa,
nos cuenta,
y brotan en mi cabeza millones de hojas color ocre,
amarillo, crujiente, todo quebrajoso y justo
llega a la imagen un brazo
al que pronto le daré un cuello, un torso, un gesto,
y vendrá de reglón el nombre, el día, la hora, el momento, el dolor
y veré nuevamente cómo se aleja de mí esa imagen,
veré nuevamente la imposibilidad de apoyar mi cara en la mano que parte en ese brazo
y esa sensación vendrá
repetidas veces con repetidos nombres
y en cada nombre me detendré para dejarme en claro, que cada uno fue distinto al otro, peor que el otro,
y desearé de nuevo no desear ese deseo
lo alojaré en ese espacio pequeño como el de las capillas, donde hay hostia, vela y vino, saldré y martillaré tablones en las puertas de la capilla, en las ventanas de la capilla, cerraré el jardín, cruzaré la plaza, la ciudad y los cerros
y cuando el tiempo haya pasado, cuando ya tenga construida una pequeña casa,
cuando haya hecho fuego y haya matado unas cuantas vacas,
cuando haya tallado una cuchara y confeccionado una flecha,
cuando esté sentada al lado de un arroyo escuchando el trinar de un mirlo
me diré que puedo observar las cosas
sin vaciarme en ellas.

Después de tanto hacer,
podré sentarme a escuchar el viento, a escuchar las hojas,
hasta que de un árbol se zafe una rama que cae de lo alto sobre otra rama.
Se secará el río, se destruirá cuchara y flecha, revivirá la vaca, se apagará el fuego, caerá la casa y volverá ciudad, plaza y jardín,
los clavos saltarán de los tablones, la capilla se desatará de toda amarra y en el pequeño espacio con vino, vela y hostia, estará el brazo al que pronto le daré un cuello, un torso, un gesto,
le daré un nombre

 

Dounkan Fuentes

(101)
I.
Atrapado en la Vietnam
Atrapado atrapado atrapado en la Vietnam
Atrapado busca luz desde costa en selva fría
En directo desde el cono sur para todo el samsara
Entre neblina es mi canto quien busca al rayo
SOY UN JOVEN POETA SUREÑO BUSCANDO EL RENACER DEL BIG SUR
donde
Si alguna vez me salvé
/fue por puro amor a los cables
Donde pretenciosas cuelgan las zapatillas

entre aluvión sureño la electrocución es nuestra salvación es el rayo que rompe el vacío.
entre aluvión sureño la electrocución es nuestra salvación es el rayo que rompe el vacío.

Tengo los pies en futawilli y mi corazón lo lleva una niña en Fukushima 2011
años del humo del mundo entero en el cordón del Kaulle
niña Fukushima, tu cuerpo es el desastre nuclear del noroeste
te responden a gritos los volcanes del sur.

II.
Lejos, en la ciudad que llevo dentro
Juego con luz de neón
Mira: es la misma pequeña vibrante mancha viva
Son luciérnagas y duendes del nuevo tiempo universal
Ilumina el instante
pequeña Nagasaki/ destellos en selva fría
hay luz dentro hay luz fuera y
de la garganta no baja la bomba atómica
hay música al otro lado del mar
hay luces al otro lado del mar
hay ángeles de cara triste emborrachándose entre las calles
al otro lado del mar
donde nunca desembarcaste, Normandía
quién me librará de la ciudad que llevo dentro
y del karma de vivir al sur

 

Pablo Suazo Arancibia

Pequeña derrota 406

I
el amor libre no existe
no es lo mío
ni lo tuyo

imposible no desconfiar
oponerse
ser suspicaz

de su aparición
de su despliegue

personificado

en la banalidad discursiva
que empareja
lo privado y lo público.

II
el amor libre aparece como aval
y como adjetivo
de un producto inalcanzable.

IV
adviérteme amor
alto en sodio
alto en calorías
alto en azucares
amor
elaborado en líneas
que también procesan
trazas de soya
alcohol
moralina
cocaína
suero.

V
amor libre
como los megas
en redes sociales
de tu compañía telefónica
amor
siempre conectado

amor ilimitado.

VIII
pulcro
limpio
brillante
jugoso
rojo;
un tomate
de tantos en oferta
en el pasillo de verduras.

VIII
amor fresco
a granel
hasta agotar stock

para deportistas
de alto rendimiento

que regulas
el metabolismo
gastrointestinal

complejo que ayudas
contra el cansancio
del día a día

amor que blanqueas la sonrisa
y controlas
la placa bacteriana
reduces
el mal aliento
el ardor
los molestos síntomas
de la gripe y el resfrío
el dolor muscular
el cabello quebradizo
la piel reseca
la migraña
—esta desgarradura—

amor con fecha de vencimiento
no perecible
de duración indefinida:

—el pop que escuchara al abrir
asegura un envase hermético—

X
no te aferres
a un imposible

 

Samuel Espíndola

VEMOS EL MUNDO A TRAVÉS de un vidrio impregnado de polvo, un lente polarizado por cenizas: las memorias grabadas son idénticas a las memorias vividas, todas sacadas de entre las ruinas. Ésta podría ser mi madre, jardineando —y ése, tirando piedras en el charco, mi padre.

—un baile de viejos felices, un relimpio de acequias

—un palacio se derrumba, la imagen se va a negro, un nombre es olvidado

Álvaro Gaete Escanilla

Entre las posibilidades de una excavación está la piscina. A tener en cuenta: debido al descampado es poco probable que vuelva a crecer vida. Sin embargo, por la humedad que produce a su alrededor, estarán creciendo hongos y otras formas unicelulares.
El agua humedece el jardín por acción del viento. Propicia insectos y viscosidades, tambalean cercanos a los bordes. Es importante retirar los restos de hojas o demás residuos que pueda haber tanto en la superficie de la piscina como en el cesto de la bomba.

Al situar la piscina en la azotea se puede prescindir del pigmento con que se tiñen aquellas enterradas al nivel de jardín; como su distancia con el cielo es menor, se desliga del artificio, con el reflejo que se proyecta. En su defecto, reemplazar con azulejos.

Las piscinas que se ubican en azoteas proponen una posibilidad de vida privada que solo ellas pueden dar. Un panorama de la ciudad que no se repite ni se corresponde.

 

Leonor Olmos

I

2 poemas o 2 muertos de hambre o 2 muertos de amor / o una sed interminable o los segundos nos suceden / o camino descalza por el hielo / o el cielo se agusana, o la sangre como estructura como tejido se rompe para no volver /
o lo ajeno se disuelve en un charquito, o lo ajeno sucede en el musgo, en las baldosas – o la circulación se corta por el hilo + delgado / o el amor se corta por el hilo + delgado
o es asunto de la nieve, de la boca, del poema que se rompe entre los dientes / este poema que iba por mí / o este poema a punto de arrastrarme / o la pupila herida / o la pupila encendiendo la maleza / o los ríos atravesando la habitación sobre este charquito que corre / que empapa la sangre / mi cuerpo / todo gesto inútil
: limpiar el espacio:
limpiar los tejidos blandos de mi corazón :

la circulación se corta, 2 cuerpos cansados se mecen / la vida interrumpe a la vida / o los nudos sobre
mi sangre / o 2 poemas o una sed interminable / o lo ajeno es poema y no vida

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