Poemas de Sohrab Sepehri
Traducciones

Poeta, traductor y pintor. Sohrab Sepehri nació en 1928 en el pueblo de Kashan, Iran. Perteneció a una familia con inquietudes artísticas. Su abuela materna fue poeta publicada. Sepehri recibió formación académica en las artes plásticas. Sus exposiciones llegaron a tener un público considerable tanto en Asia como en Europa y EEUU. En cuanto a la poesía, Sepehri llegó a ser una de las figuras centrales dentro del modernismo persa y formó parte de la generación poética que siguió los pasos de Nima Yushij y su afán de romper con la estructura rígida de la poética tradicional de Irán.

Los poemas trascendentales de Sepehri destacan con simpleza un respeto profundo hacía la naturaleza, una cualidad que refleja la influencia del sufismo y las filosofías del Asia Oriental como el taoísmo y el budismo zen. Ideas que conoció durante sus largos viajes por lugares como Japón, China, la India, Pakistan, y el Medio Oriente. Con su voz singular y mística, la inclinación poética de Sepehri describió su conexión con la naturaleza además de evidenciar la creciente desconexión entre la humanidad y la tierra.

Estas características de las obras de Sepehri lo diferenciaban de sus contemporáneos. La mayoría de los cuales se preocupaban de mostrar un fuerte compromiso político en sus obras, en respuesta a los acontecimientos del paisaje político de Irán en esa época: el golpe de estado en 1953 liderado por Inglaterra y EE.UU contra la administración del presidente Mosaddegh tras la iniciativa de nacionalizar el petróleo; seguido por la intensa represión social por parte del monarca dictador y la posterior revolución de 1979. Desde el comienzo su poesía prefería lo existencial, que con el tiempo tomó dimensiones cada vez más abstractas, elusivas y místicas a pesar de las críticas que recibió por no politizar su obra en el contexto de los movimientos sociales de su época.

En su trayectoria Sepehri se preocupa por cuestionar y agitar el lugar actual de la humanidad en la naturaleza. Llena de nostalgia melancolía y amor, su poesía parece susurrar una advertencia: la relación de la sociedad moderna con la tierra se está volviendo cada vez más destructiva. Para él más allá de la materialidad socio-política, existe esa sensibilidad primordial de Sepehri hacia el agua, las plantas, y el cielo – una sensibilidad que no puede ser contenida en manifiestos políticos. En este sentido los poemas de Sepehri muestran una intuición ancestral y originaria que sobresale de las estructuras coloniales de conocimiento y teoría para encarnar una política delicada que exige sentir, respirar, amar y proteger.

A continuación presentamos traducciones de Ghazal Zeinab Ghazi del poeta iraní.

 

 

DE VERDE A VERDE

Yo en esta oscuridad
sueño con un cordero luminoso
que se alimenta del pasto de mi cansancio.

Yo en esta oscuridad
veo que mis brazos se extienden a rezar
bajo la misma lluvia
que humedeció las oraciones primarias del hombre.

Yo en esta oscuridad
abrí la puerta a las antiguas praderas,
a los colores dorados en el muro de la mitología.

Yo en esta oscuridad
vi las raíces,
y para el retoño joven de la muerte
traduje el significado del agua.

 

 

El SONIDO DE UN ENCUENTRO

Con la canasta en mano fui hacia el mercado, era la mañana.
Las frutas cantaban.
Las frutas cantaban al sol.
En las bandejas, sobre la perfección de las cáscaras, la vida soñó con superficies eternas.
En la sombra de cada fruta brillaba la inquietud de los huertos.
De vez en cuando, algo desconocido flotaba en el lustre de los membrillos.
Cada granada extendió su color en la tierra de los devotos.
Y todo lo que reflexiono sobre la gente de mi pueblo se aleja
ante el brillante destello de las naranjas.

Regresé a casa y mi madre preguntó:
¿No compraste fruta en el mercado?
– ¿Cómo puede este canasto contener las frutas de la eternidad?
Pero te dije que me compraras unas granadas ricas.
– Lo intenté pero la inmensidad de una sola granada no encajaba en la canasta.
¿Y los membrillos? ¿Qué vamos a almorzar?

Al mediodía, la imagen de un membrillo se reflejó en los espejos y se extendió hasta el borde más distante de la vida.

 

 

 

LA LUZ, YO, LA FLOR, EL AGUA.

No hay nubes.
No hay viento.
Me siento al lado del estanque:
El viraje de los peces, la luz, yo, la flor, el agua.
La pureza del racimo de la vida.

Mi madre recoge la albahaca.
Pan, albahaca, queso, un cielo sin nubes, las petunias húmedas.
Una salvación cercana está entre las flores del jardín.

¡Ah, las caricias que vierte la luz sobre el bol de cobre!
Desde el muro alto, la escalera trae la mañana a la tierra.
Detrás de la sonrisa todo está oculto.
El muro del tiempo tiene un agujero, dentro del cual se ve mi rostro.
Hay cosas que no sé.
Sé que moriría si corto una hoja.
Subo hasta llegar a la cima, soy el vuelo de alas y plumas.
Veo un camino en la oscuridad, soy el vuelo de la linterna.
Soy el vuelo de la luz y la arena.
Estoy lleno de árboles.
Estoy lleno de camino, de puente, de río, de ola.
Estoy lleno de la sombra de la hoja en el agua:
Ah, cómo estoy vacío por dentro.

 

 

AGUA

No enturbiemos el agua:
Quizás río abajo, una paloma la esté bebiendo.
O quizás en los matorrales lejanos, el jilguero lava sus plumas.
O en el pueblo, están llenando una jarra.

No enturbiemos el agua:
Quizás este arroyo corre a pie de álamos hasta llegar a calmar el dolor de un corazón solitario.
O quizás la mano de un derviche se extiende al agua para remojar su pan seco.

Una mujer bella se fue al borde del arroyo,
No enturbiemos el agua:
porque en su reflejo la belleza se ha duplicado.

Qué dulce es el agua,
qué claro es este río.
El pueblo río arriba, ¡que amigable son su gente!
¡Que sus manantiales se desbordan con agua
y que sus vacas siempre den leche!
Yo no he visto su pueblo,
pero estoy seguro de que las huellas de dios llegan al pie de sus chozas
y que la luz de la luna ilumina su poesía y su canto.
Sin duda en el pueblo río arriba, las cercas son bajas.
Allá la gente sabe cuál flor es la anémona.
Sin duda allá, el azul es más azul.
Y los habitantes del pueblo saben cuándo un capullo florece.
¡Qué hermosa debe ser esta aldea!
Los callejones de sus jardines están llenos con la música del viento.

Los que viven al lado de ríos entienden el agua.

Ellos no enturbiaron el agua,
y nosotros tampoco lo debemos hacer.

 

 

 

DESDE EL PÁRPADO DE LA NOCHE

Era una noche desbordante.
El río fluyó desde los pies de las píceas, al más allá.
El valle estaba cubierto por la luz de la luna, y la montaña brillaba tanto que dios era visible.

En las alturas, nosotros
estábamos lejos y perdidos, las superficies estaban lavadas, y las miradas eran más delgadas en la noche.
Tus manos me entregaron el brote verde de un mensaje
y con tus alientos, la cerámica de la intimidad lentamente se agrietaba
nuestros latidos se derramaron sobre la roca.
De un vino viejo, las arenas del verano fluyen en las venas
y el esmalte de la luna irrigaba tus acciones.
Fuiste maravillosa, libre, y digna de la tierra.

La oportunidad verde de la vida se unió al aire fresco de la montaña.
Las sombras volvieron.
Y sin embargo, en el camino de la brisa
aún los arbustos tiemblan
y los misterios se atraen.