Poemas de Rosabetty Muñoz
Ligia, Técnicas para cegar a los peces

Desde sus primeras publicaciones en los años ochenta, Rosabetty Muñoz ha venido desarrollando uno de los proyectos de escritura más sólidos y persistentes de nuestro panorama poético. Acaba de publicar nuevo material por partida doble: Ligia (LOM, 2019) y Técnicas para cegar a los peces (UV 2019) Publicamos una selección, preparada por la autora, de textos pertenecientes a ambos libros.

 

LIGIA (Lom, 2019)

Se trata de trazar el mapa, pero desborda.

Hay gente amada, que se queda fuera.

El plano completo es mezquino;

la cordillera, por ejemplo,

una línea borroneada en gris.

 

Este es el ejercicio de acercar la vista.

Un ejercicio previo al cierre.

 

El primero fue mi abuelo.

Hay una caravana de abuelos

enterrados en la pampa argentina

(sólo uno tiene en los bolsillos

la foto doblada de su hija

en vestido de Primera Comunión)

 

Las cruces se han borrado por efecto del viento.

 

Aunque partieron su amor en dos y   se fueron

aunque las rebanadas se llenaron de moho,

ellos fueron los primeros.

 

En cada familia hay un hueco en la fotografía

una silla detrás de la puerta

los nudillos blancos de tanto apretar.

 

Hay un país remoto en el fondo de todos los días.

Siempre es el mismo

( (aunque sabemos que ya no existe)

 

sEstrecho callejón sobrevolado por tordos

árboles y árboles poblados de plumaje oscuro

tal vez también un río,

más bien pozones, antes de la sequía total.

 

Erosión del significado.

Este cuerpo no sabía que dejaba atrás

el mundo propio.

 

En el centro del país amado

hay un volantín.

Mientras habla

se abren cierran  alas

de chonchonas

 

Los volantines eran lo  más recordado

dice Ligia

volví en septiembre y los vi elevados.

Son los sueños de los chilenos

 

Pero ella olvida el hilo curado.

 

Se hace patria cortando los hilos

echando abajo los volantines de colores.

 

Son mujeres las que mayormente

caen en la locura de la revolución.

Locas de cuerpo locas de mente.

El verbo y el paisaje total de la carne

todo

a disposición.

 

sY después de la fractura

reconstruyen defensas

establecen campos

de refugiados.

 

Borde bordeando

viajeras ardientes

caderas son cuadernas.

 

Recalados otra vez en Chile

nada es como entonces.

Entra sólo un pequeño rectángulo

del país en los ojos

un fragmento del velamen,

un detalle de la quilla.

 

Hostilidad de las altas rejas

alambres de púas portones alarmas

veloces carreteras.

Se vuelve al país

y lo encuentras abierto a todo lo largo

un tajo palpitante.

Casas de espaldas a las plazas

de ancas enormes agazapadas

en patios escondidos.

Excesiva realidad de las calles.

 

El país se llenó de gente sensata.

Rejas vidrios botellas quebradas sobre los cercos

duras exigencias de pago.

Hablan de nosotros,

de quiénes éramos.

Les ha parecido bueno sacarnos del futuro.

 

Lloro también porque soy una interrogación

una duda

porque mi hueserío

ha perdido columna y médula.

 

El nuevo país

copia feliz del original

es más hondo

de gruesas fronteras.

ssssssssssssssHa sido lavado, llorado

corren ríos rojos subterráneos.

 

Demasiados cadáveres

se han fundido en el suelo patrio.

 

Un  líquido espanto

busca cauces

cráteres orificios de salida.

 

Regresar, otro desgarro.

Nadie preguntó por las heridas

por sscortes sscicatrices

nadie mencionó el dolor.

 

Sólo se habla del destierro con otros desterrados.

 

sY el cuerpo mapa

se tatúa con gente muerta

amada gente  que ya no está. 

 

se borraron las consignas de los muros

se cambiaron los nombres de las calles

se quemaron los libros

movimientos escénicos definitivos

ssssssssssssssssssssssssss«nada de flautas quenas charangos

sssssssssssssssssssssssssssAquí se construye otro país»

 

Este es el país que se construyó

para esto le sacaron las uñas a los amigos

y tiraron al mar cuerpos amados

atados a rieles

trozos de concreto

para este nuevo chile amordazaron

fracturaron huesos

rompieron tímpanos

saltaron las cerraduras de las piezas donde dormían los niños.

 

Borrar a uno del mapa

No estar en el mapa

Caerse del mapa

«Esto es un error» piensa Ligia

sumida en un rencor difuso

contra el país extraño

donde ahora duerme

cocina

espera

un error   repite mientras da vuelta la caja de fósforos.

sNo me puedo ir,

mi cuerpo es el mapa.

 

TÉCNICAS PARA CEGAR A LOS PECES (UV 2019)

 

Viejos hermanos ciegos

 

Dios nos puso en un jardín  decían

Y lo perdimos

 

Fueron cerrando los ojos

porque no querían ver.

 

 

Vendrán otros peces

de ojos comestibles y pieles calcáreas

 

Tendrán escamas con mensajes cifrados

que tampoco entenderemos.

 

 

 

Marea Roja

 

Ahora la ciudad tiene otro orden.

Bajo un cielo sucio

las micros desechadas por la capital, circulan

tragando turnos de obreros que van a las pesqueras.

Se abren choperías, cafés con piernas

en los nuevos nait clubs  las vecinas bailan,

sin ningún tipo de miramientos

 

(El mar, en oleadas, vomita

medusas muertas y envases plásticos)

 

Se ha producido el temido desembarco

y dejamos los gualatos,

las cosechas de manzanas,

el cuidado de las gallinas

rendidos a la humillación del salario mínimo.

 

Nuestros muchachos

dejaron su escafandra en el fondo del mar

ys subieron

zumbando las cabezas,

saltados los ojos

o tullidos.

 

Sabíamos que algo se estaba gestando

allá, en lo profundo.

 

Esta casa está perdiendo a los suyos.

Ya lo decíamos.

No retiene ni los sucesos recientes, se filtra.

A menudo se confunden sombras que

–uno sabe–

son los amigos muertos.

Vergonzoso es  sentir que andan por aquí y observan.

 

Lo que permanece se esfuerza

por mantener unida su materia.

 

No fuimos dignos de dormir cerca del altar.

Nuestros mayores sí.

Ellos  vieron  ciudades  brillando en las lomas de la isla

como ardientes reflejos del deseo.

Y también un barco que se llevaba a algunos

–para escarmiento de todos–

una sola noche de fiesta con de manjares y excesos

ssssssssssssssssssssss(todo el que volvía estaba viejo y alucinado.)

Soñaban con remolinos que se tragaban botes

ssssssssssssssssssssss Y sabían cuándo no era día de pesca aunque el sol brillara.

ssssssssssssssssssssssY  que galopan caballos alrededor de la casa del moribundo.

ssssssssssssssssssssssY se convierte en perro  aquel que odia.

El año en que florece la quila habrá desgracias

y  los animales sienten cuando alguien arrastra una pena.

Supieron los antiguos todas estas cosas

y otras muchas que callaban

el silencio está cargado de destellos.

  •  

 

A veces, todavía, la hermosura nos hace enmudecer.

 

Hay calles amables bajando con dulzura hacia el mar.

Dos chicas se trenzan el pelo

en los escalones de una casa con cortinas de crochet.

Un hombre cruza de una vereda a otra sin mirar, seguro.

Señoras con la compra conversan en una esquina.

 

Un sol delicado alumbra el tránsito

de los que vamos

sin apuro a ninguna parte.

 

Ahora, en los veranos,

oleadas de calor mantienen los campos en sequedad.

Las bestias boquean

hilos de baba gotean desde sus trompas.

Desde el aire, el amable aspecto de las islas

se reduce a cercados cuadros café.

Árboles estáticos y tardes de insectos zumbones.

 

La dicha del agua se evaporó en columnas.

Esa humedad que nos falta.

 

Se termina esta parte de la historia.

Nuestros ritos han entrado en fase terminal.

Hay barcos  de turistas que asisten al espectáculo de la fe

y, en la explanada, frente a las puertas de la iglesia,

ejercen su comercio los desarrapados del continente.

 

El Santo Nazareno sale cabizbajo,

ahora con más razón que nunca

avergonzado, tal vez, de estos sus fieles

que terminan ebrios durmiendo en la pampa

 

 

La envidia

se volvió  fuerza, smateria viva.

 

Fracasan los emprendimientos,

se sueltan las amarras de los cercos,

los animales mueren en el corral

la casa va soltando sus tejuelas. 

 

Restituir a la isla su condición de madre.

Volver a sentir el calor de la madera crujiendo

aroma a cujen de grosellas,

el sonido de la tetera saltando sobre la plancha de fierro

el vapor que sale de su boca.

 

Tirar el cordón de la puerta,

ver a los mayores, cada uno en lo suyo

oír a los gatos corriendo sobre el techo de zinc,

mirar por la ventana hacia el rincón

donde florecen los  pensamientos.

 

La infancia huele a mariscos y lámparas petroleras.

  •  

  

 

Se termina esta parte de la historia.

El fiscal sigue dando la hora a campanadas.

 

En este valle de lágrimas algo se acaba

y  no hay fanfarria ni discursos.

Hubo imágenes de alerta

– no podemos quejarnos –

niños corriendo con calaveras en las manos

el incendio del Lidia que dejó un forado ennegrecido

y el pez con ojos de niño recién nacido.

 

Hace ya tiempo que los dolientes

se habían desentendido de sus muertos

y que los hijos pusieron en venta las casas de sus padres.

 

Abriré la boca y pegaré los labios al confín de las raíces.

Mi voz contra la tierra ahogada.

Que el silencio actúe como concha de ostra

mientras dentro de sí se concentra la materia de una perla.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssDesde ahora.