Los verdes caminos de Nicaragua (II)
Crónica

Lunes 10 de septiembre del 2018

 

Me levanté a las 7 de la mañana y tomé desayuno en un restaurant. Debía hacer la hora a que abrieran el Western Unión. En la tele tenían puesto CNN y hablaba Trump. Me sentía mareado, no tenía hambre, pero debía comer algo para afirmar el pulso. Huevos, frijoles, pan, jugo de naranja, café con leche. Me costó trabajo comer. En CNN comenzaron los deportes. El Western es una oficina del Banco de Guatemala, donde no se puede entrar con gorra, lentes y no puedes utilizar el teléfono una vez dentro. Los guardias llevan metralletas. Te puedes ganar un set de ollas de todos los tamaños imaginables si es que retiras en este banco tus remesas de dinero enviadas desde Estados Unidos.

Caminé hasta la zona donde salen los buses rumbo a Managua. Haré directo la ruta Ciudad de Guatemala-Managua. Son 24 horas de viaje y se atraviesa El Salvador y el achicamiento que conecta a Honduras con el Pacífico. Le he escrito a varios poetas nicaragüenses, pero pareciera que todos abandonaron en abril las redes sociales.       

-Para dónde va amigo?

-Managua.

-Para hoy?

-Sí.

-Julio César[1] sale a la una de la tarde. 30 dólares.

Sólo hay dos buses. Me explican que sólo uno sale por día y que el bus a un costado nuestro acaba de llegar y los conductores descansarán para salir mañana martes.

-Cómo está la situación en Nicaragua? –le pregunto a uno de los conductores del Julio César, quien está echado sobre el asiento con las piernas sobre el manubrio.

-De dónde eres.

-Chile.

-Andas con tus papeles al día?

-Claro, pasaporte, todo…

-Entonces no deberías tener problemas, son los propios centroamericanos los que tienen más problemas para entrar o salir. A qué vas a Managua?

-Turismo.

El conductor se acomoda y me señala que elija un asiento, estrechos, de cuero, no reclinables. Son las 9 de la mañana y ya hay gente sentada intentando dormir en el bus. No hay baño ni aire acondicionado. Le pago los 30 dólares y de uno de sus bolsillos saca una cinta de papel adhesivo que pega sobre el respaldo de un asiento, sobre él escribe mi nombre. Espero que me entregue algún boleto o comprobante del pasaje, pero nada. No insisto. Regreso caminando a la casa de los chicos. Trabajan en silencio en sus compus.

-Compré el pasaje a Managua pero no me dieron comprobante ni nada- les digo.

-Acá funciona así, la gente es muy de palabra, informal, pero tranquilo, no creo que te quieran engañar ni nada –me dice Yaax.

Ordeno mis cosas y armo mis dos mochilas. Acompaño a Yaax al supermercado y aprovecho de comprar algunas cosas para el viaje: pan, queso, jamón, un litro de agua, una coca, un poco de ron blanco y cinco botellines de Quezalteca Naranja Pepita[2].

Me tomo unas selfis junto a Gustavo y Yaax. Antes, en mis primeros viajes largos desconfiaba absolutamente de la fotografía, para qué decir del video. Tenía la idea de que tan sólo trasladándome algo se incubaría en mi corazón para así escribir poemas de un solo tirón. Nunca pasó eso. Estaba más ocupado tratando de no pasar hambre que de escribir. Y las veces que escribía estaba tan cansado de viajar por viajar, atravesar ciudades, cachando que el viaje era un engaño, siempre en la superficie, tocando sólo con el dedo gordo del pie todos esos ríos, que me decepcionaba de mí mismo. Regresar a Santiago con material tan precario era deprimente. Ahora la foto y el video corto los utilizo como material de apoyo para la escritura en prosa, que tiene que ver con el recuerdo y la memoria. Los videos más largos son los de las ventanas de los buses, sucesión de paisajes, formas, alturas, tonalidades, una película en sí, más cercana al poema.

Yaax detiene un taxi y me subo. Antes, abrazo a los muchachos. Les doy las gracias. Al entrar al taxi me herí el brazo con un rasguño y manché mi camisa blanca con sangre, al llegar a la terminal de buses, cinco tipos me abren la puerta del taxi y me gritan MANAGUA! MANAGUA! MANUAGUA! y entro en confusión MANAGUA! MANAGUA! MANAGUA! le intento pagar al taxista MANAGUA! MANAGUA! MANAGUA! me quieren agarrar las mochilas MANAGUA! MANAGUA! MANAGUA! paren el güeveo conchasdesumadre MANAGUA! MANAGUA! MANAGUA! llega el moreno de Julio César Transportes y dice dejen tranquilo al chileno que él ya me compró el pasaje.

Intento fumar, tirito, veo a dos chicos blancos con pintas de hipsters y de gays y les pregunto si van a Managua.

-Sí, yo voy a Managua.

-Tú vas también?

-Sí.

-Y a qué vas a Managua? Está feo allá.

-Por lo mismo.

-Eres periodista?

-Algo así.

-Yo trabajé en el gobierno, fui amenazado por Facebook, te puedo contar todo. Viajas solo?

-Sí.

-Te ayudaremos, cuenta nosotros para lo que sea.

-Bacán, gracias. Hoy hay paro nacional, no?

-Cuándo no!

Él es Santiago y el que lo acompaña Carlos Alberto, guatemalteco. Santiago es nica. Me dice que durante el viaje me hablará sobre lo que está pasando en Nicaragua. Subimos a ver los asientos y donde yo supuse que estaría la cinta de papel con mi nombre, hay una señora haciéndose la dormida. Me acomodaron al fondo del bus, pasillo. Quedamos alejados con Santiago. En el fondo de la máquina van arrumbados nuestros bolsos. Y no paso piola y es lo que más me urge, antes de subir fumo y fumo, arriba todo el mundo se trata de hijoeputa y pienso que en cualquier momento se agarran a golpes, cuál es el conflicto, porqué se tratan tan mal, y las viejas son las más deslenguadas: perro hijoeputa, perro mexicano que no sabe conducir.

Las ventanas del bus no se abren, y salimos de Ciudad de Guatemala y todo es lento y húmedo, las rodillas me duelen de inmediato debido a la poca distancia entre asientos, y estamos encomendados a los salmos, y nos ponen tres pelis de acción seguidas, todas llenas de explosiones y muertes y diálogos bien elaborados, precisos, tiesos.

-Cuánta violencia- dice Marcia, mi compañera de asiento.

-Yo creo que mueren unos diez tipos por minuto en esta película.

Marcia se ríe.

-De dónde es usted? Chileno! Mi papá era chileno de Valparaíso.

No le creo, pienso que me está cuenteando, que me quiere robar.

Me muestra un pequeño documento de 1955, que saca de su cartera, con los antecedentes de su padre.

-Me lo puedes leer? A mi me edad ya no leo mucho- me dice.

Su papá era profesor y efectivamente era chileno. Pensé en los profes como Gabriela Mistral enseñando por toda Latinoamérica.

-Y qué anda haciendo por acá?- me pregunta.

-Turismo. Ando conociendo. Soy estudiante.

Pretendo dormir pero las películas suenan demasiado altas. Antes del anochecer llegamos a la frontera y entramos a El Salvador. A las 10 de la noche paramos en una bencinera para comer y pasar al baño. Le invito una cerveza a Santiago. Le pregunto si fuma.

-Sí, claro, tengo cigarros –me dice él, y me muestra de su bolso de mano cajas de diferentes tipos de cigarros que acaba de comprar en Guatemala, sabores a chocolate, uva, fresa, limón.

-No, marihuana- le digo.

-Qué, andas con hierba?

-Sí.

-¡No te creo! Cruzaste marihuana por la frontera?

-Sí, pero sólo un poquito. No me di cuenta.

Fumamos. En eso llega Marcia, quien nos invita a fumar unos cigarros a unas mesas a un costado de la tienda de la bencinera. La seguimos y yo saco una botellita de quezalteca.

-Dígame Marcia si no tiene lindos los ojos este chavalo- le dice Santiago a ella.

-Preciosos, mi papá que era chileno también los tenía así. Yo te presentaría a mi hija más joven, tiene 25, es preciosa, pero la muy necia es sandinista, ya meses que no hablo con ella.

La gente del bus nos hace el gesto de abordar. Apuramos los cigarros y subimos. Con Marcia nos vamos bajando los botellines de quezalteca y el ron blanco.

-Pasa que el hermano de una amiga, un hombre nicaragüense que se fue a Estados Unidos, enviudó, y nos hicimos amigos por Facebook, yo todo bien, estaba soltera, sin ningún compromiso, y un día, me pide matrimonio por el chat, me dijo tengo 65 años y necesito el amor de una mujer, porque sin una mujer el hombre sólo es chatarra espacial girando sobre el vacío, así, tal cual, medio poeta, él era muy atento conmigo, escribía bonito, me decía cosas tiernas, me enviaba poemas que según él escribía para mí, y un día me manda el boleto para viajar a Miami y dos mil dólares, quería que lo fuera a ver para que nos casáramos, me dijo que había comprado un departamento y un carro para mí, ¡hasta me había comprado ropa!, y yo toda ilusionada de comenzar una nueva vida, de poder, por fin, salir de Managua, aunque viví con otro hombre un año en Panamá, pero esa es otra historia y no me quiero ni acordar, y pasa, Juanito, que llego a Miami y lo que veo ¡es una ruina!, me enturqué tanto, Juanito, el hombre me mintió, ¡tenía 75! ¡75!, y eso para mí la verdad no sería problema, me mintió sólo en su edad verdadera, porque el departamento, el carro y la ropa, todo era cierto, yo tengo 55 años y me he casado tres veces, tengo cinco hijas, te aseguro que te enamorarías de mi hija menor, pero la muy bruta le da con el sandinismo, y para mí no sería problema que el hombre fuera mayor y todo, pero Juanito, ¡no se le paraba!, ¡no se le ponía dura!, y yo toda comprensiva y ganosa, me hacía la enamorada, pero en menos de un mes me hice unas amigas nicas por Facebook y salimos una noche juntas a beber tranquilas unas cervezas, de hecho yo llegué antes de medianoche y este hombre ya me tenía las maletas en la calle, me decía que cómo podía faltarle el respeto a él por salir a alcoholizarme con personas de quizás qué clase, de que era una típica nica aprovechada, y yo, Juanito, que me digan algo así, cuando he trabajado toda mi vida por sacar a mis hijas adelante, que un vejestorio impotente que apenas conozco me diga eso, no lo soporto, a mí me gusta la cerveza y el amor bien hecho, siempre he trabajado, mis tres ex esposos me pegaron tanto, Juanito, esta cara no era la que yo tenía hace diez años, antes que decidiera tatuarme estas cejas, antes que me arrojaran agua hirviendo en la cara, y que este hombre venga ahora, cuando la pobreza ya no me asusta, a tratarme como a cualquier cosa, como un animal, no. Hubiera sido muy tonta siquiera preguntarme si quedarme o no con ese adefesio de dos patas.

Se apagan las luces del bus y suena a todo volumen Don’t Dream It’s Over.

Marcia comienza a cantar con un inglés perfecto.

-Ahora, Juanito, me está esperando en Managua uno que no voy a soltar pero sé que se me irá, tiene 40 y su turca vale su peso en oro.

Reímos. Abro la última quezalteca y suena Cindy Lauper. Marcia canta perfecto.

-Sabes inglés?- me pregunta.

-Un poco.

-A ver, canta.

Comienza a sonar Hotel California.

Tomo aire y carraspeo, pero antes de ponerme a cantar comienzo a reír.

Santiago está en la fila posterior a la nuestra, en los últimos asientos, con un piño de gente joven y un pastor evangélico. Comienzan a gritar que cambien la música. Otros gritan que prendan el aire acondicionado, por favor, y simultáneamente, yo creo que al azar, comienza a correr aire frío y comienza a sonar Catalina, de Taiwan MC y Paloma Pradal[3], un sampleo a Chavela Vargas de la canción “Macorina”, pero esta nueva versión regetonera dice: “Ponme la mano aquí Catalina/que yo la tengo/que yo la tengo muy fría”, y la gente alza los brazos, ya nadie quiere dormir, a esta altura toda la gente en el bus ya son amigos, están sobre sus rodillas en los asientos, girados hacia algunos de sus vecinos pasajeros, cruzando las pocas horas que significan El Salvador en línea recta, pero se encienden las luces, se acaba la música, uno de los conductores auxiliares, quizás el más locuaz, nos exige su atención.

-Más adelante tendremos un control policial y les pedimos, por favor, a cada uno de los pasajeros presentes, que para que la policía Salvadoreña no revise nuestro equipaje y nos retrase más de dos horas en nuestro viaje a Managua, si pueden cooperar cada uno de ustedes con un dólar, para entregarle a la policía y ahorrarnos esta innecesaria detención, se lo agrademos, es decisión de ustedes.

Santiago me hace el gesto que no pague, pero pago. No sea cosa qué.

Igual nos detienen más de una hora pero no revisan nada.

Y casi todos pagamos.

Marcia me muestra este meme, le saco una foto.

 

 

Marcia me muestra fotos de sus 5 hijas, pero pincha a mi vista una carpeta especial.

-Estas son las fotos que me saca mi hija mayor para postularme en internet.

Maquillaje y planos que refinen el rostro, composición, puesta en escena. El intento humano y noble de la fuente de la eterna juventud: la imagen. Puedes tener imagen, pero sin actitud, estai cagao. E imagen y actitud a Marcia, en esas fotos, desborda.

-Pero qué rico es el amor, Juanito- me dijo.

-La gente sin amor se muere- dije. Me arrepentí de inmediato.

-No se muere. La gente sin amor no es mayoría, y hay mucha gente que puede estar sin mucho amor, o nada de amor, por mucho tiempo, y sigue viva, pero como envenenada, queriendo envenenar, diciendo mentiras, creyendo que por tener dinero pueden tapar su falta de amor, que por tener dinero te pueden tratar como un animal, yo no pienso así.

-Pero esa gente puede amar?

-Hay gente que ama sólo cuando tiene dinero.

Durante la madrugada llegamos a la frontera con Honduras. Un muchacho me pregunta si le puedo prestar el cargador de mi teléfono. Se lo paso. Se llama Ernesto.

-Yo quiero averiguar cómo pedir asilo en algún país, quiero salir a más tardar este año de Nicaragua.

Llega Santiago y Marcia. Nos invitan a fumar.

Me preguntan cómo es Chile.

-Es frío. En invierno la cordillera está nevada. Como es un país angosto, en un mismo día uno puede estar durante la mañana en la nieve y durante la tarde en el mar. Pero Chile es uno de los mejores experimentos del capitalismo en América. Es un país tan servil a los intereses de Estados Unidos que los chilenos no necesitamos visa para entrar a ese país. Y eso produce una desigualdad que vuelve un privilegio el poder acceder a tu propio país. Es como si todo el país tuviera solamente unos pocos dueños.

-Cómo, ustedes llegan y los dejan pasar como si nada a los Estados Unidos?

-Algo así.

-¡Habrá que irse a Chile entonces!- dice entusiasta Santiago.

-Si ustedes me avisan y quieren llegar a Santiago, yo los recibo. No tengo ni un problema.

Timbramos nuestros pasaportes y entramos a Honduras.

Los ánimos bajan y se intenta dormir.

Poco antes del amanecer llegamos a la frontera con Nicaragua.

-Si la policía te pregunta algo no digas que eres periodista…- me dice Santiago al bajarnos del bus y caminar hacia que nos timbren la entrada al país.

-Señor, soy un estudiante de literatura, vengo a algo tan sencillo como turistear…

-Exacto. Ante cualquier cosa anota mi número y mi dirección en Managua, di que vienes conmigo, pero no digas para nada que andas investigando…

Anoto en mi libreta los datos de Santiago. Hacemos la fila frente a las cabinas de la policía. Soy el único no-nica del bus. Le entrego mi pasaporte a una fatigada mujer de uniforme. Ve mi pasaporte, me queda mirando. Mira mi foto y mi cara.

-A qué vienes a Nicaragua?

-Turismo.

-Tendrás que esperar un momento.

Me retinen el pasaporte. Ya han timbrado a todos los pasajeros del bus. Salgo a fumar. Los conductores del Julio César duermen a un costado del bus sobre unos cartones. Amanece. Cantan los pájaros. Despierta la fauna. Luego de una hora aparece un policía en extremo gordo y alto, intimidante, preguntando quién es el chileno.

-Acá.

-Pase por acá por favor.

Me hace pasar a una pequeña habitación, sólo hay dos sillas y un foco.

-Siéntese por favor.

El policía se mantiene de pie. Atrás de él se ve la bandera rojinegra del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

-Usted es periodista.

-¡Qué!

-Que usted es periodista.

-Para nada, yo…

-Sí, lo es. Qué anda haciendo acá?

-Conociendo…

-Conociendo qué.

-La naturaleza. Soy estudiante.

-Estudiante de qué.

-Estuve estudiando en México.

-Pero qué.

-Literatura.

-A dónde vas?

-A Managua.

-Dónde llegarás a Managua.

-A la casa de un amigo.

-Qué amigo.

-Un amigo con el que ando viajando.

-Dónde lo conociste.

-En Guatemala, en una fiesta.

-Dónde fue esa fiesta.

-En el centro, Zona 1, creo.

-Tienes apariencia de periodista.

-Para nada.

-Tú amigo está acá?

-Sí.

-Que entre.

Me levanto de la silla. Santiago tenía la oreja pegada a la puerta y al abrir casi entra de un porrazo a la sala. De inmediato le pregunta por su nombre, dirección y ocupación.

-Trabajé en el gobierno- le dice.

-Dónde.

-Aquí, mire.

Santiago le muestra unos documentos. El policía los observa con detención.

-Dónde se conocieron- le pregunta el policía a Santiago.

-En una fiesta en Guatemala, oficial, ¡qué fiesta aquélla! ¡Yo no sabía que los chilenos bailaban tan bien!

El policía es una piedra. Guarda silencio.

-Te daré sólo 30 días y tendrás que pagar 13 dólares –me dice -, con cuánto dinero andas?

-Creo que ahora tengo en los bolsillos unos mil quetzales, aún no compro córdobas, pero recibiré unas remesas estando ya en Managua.

-Quién te envía el dinero?

-Mi hermana.

-Quién es tu hermana?

Doy un nombre cualquiera, él lo anota en una pequeña libreta donde viene anotando algunos detalles de la entrevista.

-Pueden retirarse.

Salimos al fresco con Santiago, encendemos unos puchos. Le doy las gracias.

-Bienvenido a Nicaragua- me dice.

Aún faltan más de dos horas para partir hacia Managua. Le ofrezco pan con queso a Marcia, Ernesto y Santiago. Los policías de aduana deben revisar todo el equipaje, nos hacen formar filas bajo un galpón junto a nuestros bolsos. A mi costado está una muchacha que anda con cinco bultos.

-Tengo miedo, ando con un pajarito en esta caja- me dice.

En sus manos sostiene una caja de zapatos con agujeros en su tapa.

-Ojalá no se ponga a cantar cuando pase el policía- me dice riendo.

El pájaro no canta y volvemos a subir nuestros bolsos, partimos y el ánimo es alegre, la gente vuelve a conversar, los del grupo de Santiago comienzan a bromear.

-Alagramputa, qué jodés con ese canarito chavala por dios…- le dice Perla, la anciana deslenguada, a la chica del pájaro -Y este hijuelasetenta mil pares de las tres putas, perro mexicano que no sabe conducir, PRENDÉ EL AIRE O TE PICA EL CULO? Mexicano andrajoso no más, querés que te rasque el aniceto, mexicano? Se nota que no andás arreado, cabrón baboso, ¡no te salen cascos por falta de calcio! ¡Te voy a cachimbear perro mexicano! ¡nos tenés a todos con currutaca, cara de culo! ¡querés tocarme la bicha acaso?!

Todo el bus ríe. Hasta el mismo mexicano aludido que conduce. Ponen regetón y la cosa se prende. Pero el bus se estropea. Quedamos en pana. Son las 10 de la mañana del 11 de septiembre del 2018 y estamos todos los pasajeros a la sombra de un árbol a la orilla de la carretera. El calor y la humedad ya se sienten fuerte. Recién a mediodía logran reparar la falla y avanzamos. Antes de llegar a Managua, cuando el aire acondicionado ya no funcionó más y el sopor nos embargó, algunos intentamos dormir. Yo estaba en eso cuando Marcia se despide. Se baja antes de entrar a Managua. Se me fue pedirle que nos agregáramos a Facebook.

Santiago se sienta a mi lado. Al entrar en Managua se ven tomas de terrenos habitadas por precarias casas coronadas con banderas del Frente Sandinista. Pasamos por una estatua de Salvador Allende, por unos murales de la Brigada Ramona Parra.

-Hoy es 11 de septiembre –le digo a Santiago.

-Creo que sí.

-En Chile es una fecha importante.

-Por qué?

-Ese día comenzó una masacre, Santiago- le digo.

 

[1] Transportes Julio César. Salidas los días lunes a la 1 pm. 5663-5167. TRABAJANDO CON FE. PORQUE JEHOVÁ CONOCE EL CAMINO DE LOS JUSTOS; MAS LA SENDA DE LOS MALOS PERECERÁ.

[2] Lo más novedoso del portafolio de Industrias Licoreras de Guatemala, es el nuevo y delicioso sabor de Naranja Pepita, un sabor muy conocido por la mayoría de guatemaltecos y el sabor más chapín de Quetzalteca.

QUETZALTECA NARANJA PEPITA está elaborada con jugo de naranja 100% Natural y extracto de pepitoria que da como resultado una bebida refrescante natural y llena de sabor chapín. Por su sabor, naturalidad y frescura puedes disfrutarla sola, o bien fría con suficiente hielo.

Para darle la bienvenida al mes patrio y a este nuevo sabor se realizará el CHONGUENGUE de la gran fruta, un festival chapín con el que se da la bienvenida oficial al nuevo NARANJA PEPITA, con presencia de grupos reconocidos como: MODERATO, SONORA DINAMITA, MASTER PKUS, LOS MISERIA CUMBIA BAND Y SALTO AL TIGRE entre otros además de una feria chapín.

[3] https://www.youtube.com/watch?v=E7i-prhDw9A