La insurrección de la burguesía, un libro de Ivo Vidal
Selección

Un archivo en pelota, abierto, con la memoria en guardia. El perdón es un acto revolucionario, dirán los militares. La memoria es un territorio en disputa, dirán en la universidad. Pero pocas veces se presta atención a otras voces, a otros rostros. Pienso en las conversaciones que habrán tenido los obreros del Costanera Center a un costado del Mapocho. O a la familia nacional, revestida de perraje chileno en el diario, mientras se baña en una piscina pública. Cosas que parecieran decir nada, desprovistas de una presencia; cosas precisas y abandonadas a su suerte.

Un archivo personal, malandro, que habla de la dictadura y sus merodeos, de una fiebre política, social y económica, que no condujo a la cobardía sino a la violencia. Uno quisiera un salvador sin atrocidades, diría después Nicanor Parra en un bullado DVD, no se sabe si por sarcasmo o por su aparente aprobación hacia el Golpe Militar. Álbum de recortes, librillo, o simplemente una publicación valiosa para la memoria colectiva. Una insurrección de imágenes exactas y mínimas, de gestos que señalan una obsesión: la postura y posición que tomamos frente a la historia. En cierta manera, podríamos decir que este libro sale en medio de un ajuste de cuentas entre la verdad, la justicia, la reparación y el olvido. La clase militar y la clase civil entran en conflicto. Los primeros apuestan por la unidad; los segundos dan cara, disienten como única vía social y posible. El estado, cómplice, anula la rebeldía e higieniza su violencia.

La insurrección de la burguesía de Ivo Vidal nos saca a dar una vuelta más allá de su contenido haciéndonos pensar en los economistas DC y UDI que escribieron El ladrillo, en el solitario entierro del Guatón Romo, acompañado por un sepulturero y dos monjas penitentes. En el retrato al óleo del Mamo Contreras que hasta el día de hoy figura en el salón de honor de la Academia de Guerra. Nada de lo que acabo de mencionar figura en el libro, pero así te vincula este archivo, en pelota, sin adornos ni sensiblería. Un compendio que excede a su autor, pero que a su vez lo atraviesa. Aquí se dan cita imágenes satelitales del Cerro San Cristóbal, recortes de periódicos, documentos sobre los 77 jóvenes que juraron en el Cerro Chacarilla, investigación historiográfica, en fin, todos elementos de un libro que parece prescindir de las palabras. Quizá algunas palabras deban ser vistas, y las imágenes, en efecto, leídas, pues no basta con escribir sino con tener las cosas frente a los ojos.

Desde que existe el Costanera Center o la torre de Paulmann, se cuentan alrededor 25 suicidios confirmados en la torre. El último fue una joven trabajadora del retail que ingirió cianuro. Intento pensar en el guardia que fue encontrado desmembrado en el piso -5 E, en quién habrá sido el o la primer suicida que se tiró de 25 pisos para dar con la calle, pero la verdad es horrible. Recuerdo un video, en específico, una mujer que le gritaba al suicida de la torre: “ya po, huevón”. Una frase bestial a la sombra del tótem. El reflejo de un modelo desigual, endeudado y violento. Pienso en el curioso paisaje de 77 jóvenes sosteniendo antorchas en Chacarilla, cual Ku Klux Klan, pero no veo prominentes empresarios, senadores, diputados o criminales en cárceles de lujo. No, lo que ahí queda en evidencia, finalmente, son 77 conchesumadres

hermanados por la noche.

 

 

Juan Yolin

Ivo Vidal (1982), artista politécnico. Licenciado en artes plásticas de la Universidad de Chile. Ha mostrado su trabajo en Santiago, Valparaíso, Buenos Aires y São Paulo. Entre sus exhibiciones individuales destacan: Lo que el Pueblo Sabe y lo que se Sabe de Él, Galería Armada (2013); Necesito Figurar, Galería Yono (2012); La Insurrección de la Burguesía, Galería Temporal (2012). Entre las colectivas destacan: Malurde, Galería Panam (2017); Minga, Galería Gabriela Mistral (2015); Comité Central de la Pintura Chilena, Galería D21 (2014); Efemérides, Museo Histórico Nacional (2013). El año 2013 editó en CD su audiolibro Trabajos para Combatir la Dislalia. Actualmente forma parte del proyecto sonoro Ensamble Isamitt.