Guerra florida, de Daniela Catrileo
Poemas

En este libro hay volcanes, ramas, fuego, aguademar, montes, culebras, canelo, zorzales, montañas, arboledas, hiedra. Hay, a su vez, gases lacrimógenos y cafés nocturnos, territorio neón, rímeles que se derraman como si petróleo. “¿Cuántas hemos caído/ ya?”, se pregunta este texto. ¿De quiénes fuimos las alas?, parece preguntarse esta ñaña.
“No hay tanques en este lugar del mundo/ porque ya hubo suficiente con callar”. La poesía como un modo propicio de hacer estallar un silencio de siglos a partir de un lenguaje en el que corazón y palabra laten porque sangran de manera pareja, y resisten.
Porque la guerra es la guerra, pero a veces la flor confabula.

 

Viviana Ayilef

 

Los astros señalaron la matanza

como guardianes de nuestro secreto

pero era tarde y fue niebla

ssssssquema y naves anunciando aflorar

 

Al siguiente pestañeo de olas

estelasssssbrasas desplomadas

iluminaron el cielo como un rayo

que demora en ramificar

la oscuridad perpetua de su bóveda

 

Del cielo caían astillas

sssssssssssssssssssssssy cenizas

sssssssssssssssssssssssy nuestros cuerpos desnudos

se fueron vistiendo en las entrañas del océano

irradiando nuestros párpados

hasta la pregunta

 

Ya sabíamos de nosotras

islas desparramadas bajo dioses

imposibles de nombrar

 

No futuresssssss¿Y ahora qué?

Que cada ojo negocie por sí mismo

 

 

 

 

 

 

 

 

Ensayamos un escenario de griteríos

para enojar a la montaña

con máscaras que tapizan

vestidurasssssspieles de fieras panterinas

y nuestros corazones al centro

 

Una geografía selvática

donde entrenamos flechas y coreografías

para nuestras centinelas

 

sssssssssDespués de esto

las noches no fueron más

que el invento del origen

un manojo de muertes a la intemperie

y tal vez

un poco de añejo mezcal

que nacía del primer árbol

 

Antes del horror estábamos vivas

Todas quisimos ser el sol

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abrumadas por imágenes 

que se extendían a visiones de la ocupación

decidimos nadar la tarde hasta corales

que resisten

ssssssssssssal huracán del tiempo

 

Aguantamos la respiración

mirándonosssssscada tantosssssbajo el prisma de las aguas

ssssssssssssssssceñidas en huiros que ramifican sus tallos

 

Nos montamos una y otra vez

a olas arrestadas al finsssssconfiadas en que cada sonrisa será

una despedida de archipiélagos tristes

ssssssssssque desconocen su propia soledad

 

 

 

 

 

Travestidas

a punta de peyote

algunas Mujeres del Este

se inyectan muday

ante el delirio de ser vencidas

 

N i ñ a s p u m a

N i ñ a s c i e r v o

 

sssssssssssbailando lo que resta de vida

 

En este amasijo de tierra

¿qué más se puede hacer?

Nadie quiere aceptar el final

 

Mañana volveremos a las ofrendas

Y yo diré:

ssssssssssssssseste es mi cuerpo

sssssssssssssssesta es mi sangre

sssssssssssss   esta es mi promesa para ustedes

 

Voy a torcer cuellos enemigos

patear cráneos

honrar la ficción indecible

que no podremos escribir

 

Antes de ver sus cabezas apiladas en el campo

me iré a reventar yanaconas

Esa será mi última fiesta

 

 

Mis párpados erosionan la lengua

sssssssssssssssaúlla por los entierros

escucho un ritmo de botas en el suelo

la marcha bélica cuerpo a cuerpo

 

Hombres con colas de perros

Avestruces con rostros de niñas

 

No hay tanques en este lugar del mundo

porque ya hubo suficiente con callar

 

 

 

DANIELA CATRILEO (Santiago, Chile, 1987)

Licenciada en educación, profesora de filosofía. Es parte de [Rangiñtulewfü] Colectivo Mapuche Feminista. Durante el 2011 fue becaria de la Fundación Pablo Neruda en La Chascona. Obtuvo la Beca de Creación Literaria (2012 y 2016) otorgados por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Ha publicado el libro colectivo Niñas con Palillos(Balmaceda Arte Joven Ediciones, 2014) ganador del Premio Mustakis y los libros: Río herido (Los libros del perro negro, 2013- Edicola Ediciones, 2016) Invertebrada(Luma Foundation 2017) y Guerra florida (Del aire, 2018). También es autora de las plaquettes: Cada vigilia (2007) y El territorio del viaje (2017).  Ha publicado en diversas antologías y encuentros literarios, tanto nacionales como internacionales. Editora de la plaquette Wirintukun ti kalül (2018) antología de escrituras del taller realizado en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Autora de la obra performática “Mari pura warangka küla pataka mari meli: 18.314”, una serie de intervenciones con el número de la ley antiterrorista chilena traducida al mapudungun (2018).