Enredadera rusa
Adelanto

Enredadera Rusa, el primer libro de Josefina Bianchi, se hace a partir de poemas tejidos al detalle, costuras lubricadas donde el lector se desliza. Las mezclas de referencias en cuanto a ritmos e imaginarios lo vuelve cercano, a la vez que desliza la extrañeza de la lengua otra, la memoria. Compartimos aquí un adelanto del libro, próximo a salir por la editorial Caleta Olivia.

 

Пятна́дцать[1]

 

Los barcos desaceleran para frenar

se hunden de a poco; los aviones flotan, caen.

La cima de la montaña es sólo cima,

el agua es superficie y el paisaje, difuso.

Las vistas panorámicas son panorámicas

porque todo se empequeñece.

 

Pensaba en estas cosas mientras esperaba

en el hospital, el vacío no es propiedad

de nadie y solo puede crecer

 

esperé tanto que las sillas de metal

me eran conocidas, las puertas vaivén

que separan la lentitud de la guardia

del concepto formal de urgencia

decían algo. Esto es algo que solo puedo

entender yo. Es casi un sueño

 

y todos los caminos para llegar a casa

venden cosas brillantes, inútiles y baratas

las sillas de metal en la sala de espera

decían todo puede florecer

y ni siquiera tengo hijos

solo paciencia o inercia, en esta sala

 

¿cuales son las herramientas del jardinero?

 

preguntale a cualquiera

un corazón es solo tierra y el cuerpo

esperé tanto que por alguna razón

mi respiración se volvió parte

de las sillas de metal, del aire que corre

entre las puertas que dividen

lo urgente de lo importante, que dividen

el silencio de los barcos que se hunden de a poco

y de los aviones que a lo lejos están cayendo.

 

 

Девятна́дцать[2]

 

A mi abuelo lo vi dos veces, una en foto

arriba de un barco, hacía que tomaba el timón

la otra, de visita en casa

le llevaba 30 años a su novia

la agarraba de la cintura, posaba

solo le faltaba el sombrero con ancla,

como en películas norteamericanas

donde el protagonista siempre es él

militar y héroe al mismo tiempo.

Me explicó el tiempo de espera

para pasar de un lugar  a otro, el frío en los extremos

y lo necesario que es respetar los pasos.

De su novia no recuerdo el nombre

de ella sin embargo aprendí en una tarde

la palabra “daikiri”, los distintos modos de anudar un pareo

la forma de ejercer presión en un cuerpo, a pintarme las uñas

y el perfume de la acetona que grita “passionate red”

esto es lo dulce y lo agrio

esto es una expresión capitalista que imita

la cáscara roja y perfecta de una manzana

grita que las mujeres podemos ser invisibles

como si vistiéramos ropa que nos hace transparentes.

Lo que les conté a las compañeras

era solo una historia de una camisa arruinada

en donde un cuerpo chocaba olas y luego quedaba

desgarrado en anzuelos.

 

 

 

 

 

Четы́ре[3]

 

Como una máquina que hierve

cuando afuera todo es hielo

te pensaste construída de otro modo

lista para recibir daños. Perfecta

para formar una V y hacer agua

en el momento justo. Este mundo es el mismo

desde hace rato. La tendencia es constante

lo que cambia es la preparación

de la tierra, un nuevo avistaje

para el rastrillo y el territorio.

Mi plataforma es una regla de tres

simple para calcular los indicios

del cuerpo. Me baso en pequeñas libertades

las tomo como triunfos, en lo personal

un pragmatismo controlado:

dos veleros no son una flota

dos zorzales no son bandada.

 

 

 

Два́дцать четы́ре[4]

 

Para empezar podría imitar

la expresión del médico

cuando vacié mis bolsillos

y quedé expuesta

antes de la consulta

o hablarte del estudio

sobre zapatos de profesionales

basado en plataformas

el lujo como atenuante

de lo universal.

En este momento se confunden

paciente y pasivo

las esquinas son redondas

o mejor dicho, no hay esquinas

en la espera, entre las paredes tenues

llamaste para pedir

un dato de color ¿qué querés saber?

¿cómo estoy o lo que me dicen?

Lo más importante resulta

cualquier cosa, en mi cabeza

te digo: me quedo callada

estemos atentos  a ver si cambia

la veleta de la sierra

-entre presagios y supersticiones-

se siente primero la brisa

después se escucha

cuidado con ella, puede quedar

el gesto grabado.

— 

[1] Quince

[2] Diecinueve

[3] Cuatro

[4] Veinticuatro

 

Josefina Bianchi nació en Buenos Aires el 6 de abril de 1989. Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires y trabaja como editora y traductora. Junto al colectivo Máquina de lavar publicó el libro de poemas La pija de Hegel (2014) y la traducción Bajo el cielo de Géminis (2016) de la poeta norteamericana Noelle Kocot. Enredadera rusa saldrá publicado en octubre por el sello Caleta Olivia.