COSECHA-siembra y resistencia
Natascha de Cortillas en GGM

PURO PINO

Dimensiones y contradicciones del deseo industrial v/s la condición rural

La fiel política de élites como medio de consolidación y validación del sistema democrático en Chile, configura una imposible realidad que hace cuestionarnos: ¿desde cuándo la democracia es el punto de contención de la mirada territorial?

Ante esta pregunta, cabe destacar que el deseo industrial de la mecánica desarrollista está directamente relacionada al sistema rentista, al basarse en la explotación y en el procesamiento básico de los recursos naturales. Lo que, sin duda, destaca de manera imponente la vulnerable e ignorada condición rural, que acontece históricamente como una representación del esquema de pobreza  vinculado a zonas periféricas, las cuales debiesen estar a la subordinación de la riqueza capital.

Estas contradicciones, que sufre el manipulado desarrollo sustentable en cuanto a las altas distancias que presenta el crecimiento sin límites, a través de la magna explotación de los recursos naturales v/s el agotamiento de la naturaleza. Es, desde hace mucho tiempo, una verdad que repite la súper diferencia entre el predominio de la razón tecnológica por encima de la organización de la naturaleza (Leff, 2004).

Sin embargo, debemos preguntarnos críticamente: ¿cuál es nuestra naturaleza hoy? En esto debemos ser enfáticos y sembrar la duda. De tal modo que la estabilidad interna de la invasión, que han procesado los grandes poderes, deba expropiarse de nuestros cuerpos y pensamientos. Pues, de alguna u otra manera, el progreso publicitado por la economía del desarrollo, ha asegurado la mercantilización mundial en base a los bienes naturales. Lo cual, se sostiene mediante la producción de lo necesario y lo deseable, desde la idea de la naturaleza (materia prima y recursos nativos) como lo propio. Lo cual exige, al mismo tiempo, el incremento ilimitado del consumo.

Para la transformación de este modelo, es necesario conocer las condiciones rurales que vive actualmente el espacio agrario en un entorno desarrollista-neoliberal. Lo que, según A. Quijano (1992), se presenta como otra etapa de recolonización mediante acciones de dominación, explotación y despojo.

 

A PRESIÓN

Para una dinámica contextual, política y geográfica en el campo del arte

 La investigación científica, más la explotación y exportación de materias primas, deviene significativamente de una cultura extractivista, con la que hemos convivido mediáticamente desde la ocupación colonial de los territorios públicos y privados.

El agotamiento de las energías efectivas y afectivas, nos empujan a posicionarnos políticamente desde el campo del arte, a partir de una estética de la emergencia. Esta nos invita a generar espacios revulsivos para disolver los límites de la obra en el territorio. De esta manera, el desplazamiento del pensamiento fundado, afectará el recorrido geográfico y con ello, la constitución de todo aquello llamado territorio. Convirtiendo los cuerpos en campos somáticos, capaces de entregar y sembrar fricciones  que nos permitan estar ahí, para cosechar la dimensión originaria de la ruralidad.

Convertir el arte en un proceso practico, específicamente a través de cotidianeidades y el cuerpo, es abordar las lógicas sensibles del campo. Donde nos encontramos con los desbordes de la disciplina y el flujo del paisaje social.

Se trata de una ruptura del régimen de las artes, la cual incide en transitar y desplegarse a favor de la exploración de mundos comunes. Los cuales convergen en la producción para  modificar el estado de las cosas.  Donde se hace urgente impedir la primacía del conocimiento experto, del cual está sustentado el pensamiento occidental y  que tiene como único compromiso, mantener la satisfacción de las propias necesidades de la industria salvaje.

Esto, nos hace suponer la importancia de constituirnos a partir de interrogantes, materialidades, y circulaciones colectivas que nos lleven a trabajar, bajo la concepción de la crisis, con acciones vinculadas al territorio desde la ecología de los saberes y la responsabilidad con el medio ambiente.

 

CÓMO LO COTIDIANO SE VUELVE FIBRA

La reflexión y la acción en los aliños de Sta. Juana

Decían (dicen) que el inicio de la industrialización parecía (parece) prometer toda una nueva dinámica… Sin embargo, ¡siempre están las posibilidades de resistir!

Natasha De Cortillas, mediante la investigación práctica y la socialización de procedimientos plásticos elaborados desde la cocina. Nos trasplanta a un paisaje colmado de contradicciones, donde es necesario intensificar encuentros, para abrir conversaciones y revelar saberes desde donde, genuinamente, se asoma la revolución.

Los asuntos domésticos, en las huertas y cocinas de Sta. Juana, parecieran ser un signo de lucha y reivindicación del espacio privado para emerger hacia lo público.  Transformarse, inconscientemente, en un espacio imprescindible de poder. Estos son abordados por la artista, a partir de la comprensión del ser en el lugar de los hechos. Hacia la voluntad de ser sensibles, con vida y memoria, para crear mecanismos de defensa mediante el primer territorio habitado, el cuerpo.

Según Roquejo: “la obra de arte no está puesta en su lugar, sino que es el lugar”. Esto, nos dispone a enfrentar una movilidad de la práctica artística. Para generar espacios de reflexión y de acción, a partir de trascendencias habituales, que nos permitan la liberación colectiva del pensamiento colonial.

En este mismo sentido, Natascha De Cortillas nos invita, por medio de la disonancia con el escenario contemporáneo, a nutrirnos con los infinitos riesgos que producen las sabidurías alimentarias y a poner el cuerpo en el centro de la contradicción. Propone un discurso atrevido, por sobre el artefacto del universo que promociona la globalidad. Divulga así, una lectura abierta, capaz de fabricar reconocimientos al momento del contacto entre/con los cuerpos.

“Cosecha”, diría Linda Nochlin (en, ¿por qué no ha habido grandes mujeres artistas?) no es ni una historia lacrimógena ni un cuchicheo confidencial, sino una recolección de preocupaciones e impresiones vinculadas a la conciencia de la realidad, que buscan ser coherentes con el lenguaje visual a través de dispositivos archivísticos, instalativos, cartográficos y video performer, para atreverse a señalar las dinámicas dominantes que avasallan la vida rural, pero también para realzar las dinámicas domesticas que reivindican, minuciosamente,  la robustez de cualquier fibra sostenedora de lo orgánicamente habitual.

 

Loreto González Barra, Educadora y Curadora de arte contemporáneo.

Este texto fue escrito en el marco de la muestra Cosecha, siembra y resistencia, expuesta durante mayo y junio de 2019 en la Galería Gabriela Mistral.

 

BIBLIOGRAFÍA

 Laddaga, Reinaldo. Estética de la Emergencia. La formación de otra cultura de las artes. Adriana Hidalgo Editora. Argentina. 2006.

Mota, Laura. Sandoval, Eduardo. La Falacia del Desarrollo Sustentable, un análisis desde la teoría decolonial. Iberoamérica Social, México. 2016

 

Sobre Natascha de Cortillas
La artista estudió una Maestría en Artes Visuales de la UNAM (Universidad Autónoma de México) y Licenciatura en Educación mención Artes Visuales en la Universidad de Concepción. Forma parte del Colectivo Mesa8 que despliega relaciones entre arte y comunidad. Actualmente, es docente del Departamento de Artes Plásticas de la Universidad de Concepción con proyectos editoriales que investigan la escena cultural penquista.

 

Sobre Loreto González Barra (1986)
Vive y trabaja en Iquique, Chile. Curadora independiente de arte contemporáneo, gestora cultural, educadora, académica UNAP. Durante los últimos 8 años se ha desarrollado como investigadora en procesos artísticos visuales contemporáneos, vinculados a metodologías creativas críticas, colaborativas y etnográficas, en términos de arte contexto, con orientaciones transdisciplinarias. Su intención es generar conocimientos entre el cruce arte y territorio, mediante instancias reflexivas y revulsivas, que permitan presentar las diversas realidades existentes, desde una mirada estética, política, critica y social. Desde el año 2012 pertenece al Colectivo CAPUT, con quien he construido distintos planes de acción vinculados a la popularización de las artes y a construcciones creativas a través de procesos eco-educativos. Específicamente, desarrollando mediaciones artísticas a partir de actividades que buscan traducir conocimientos científicos u otros, mediante producciones simbólicas.