Bocanada
Crítica

El mito es bien conocido. Pigmalión, rey de Chipre, busca infructuosamente a la mujer perfecta para casarse. Frustrado, decide dedicarse a crear esculturas preciosas para compensar esa ausencia. Una de esas esculturas, Galatea, es tan bella que Pigmalión se enamora de ella. Mediante la intervención de Afrodita, Pigmalión sueña que Galatea cobra vida.  Conmovida por el amor de Pigmalión, finalmente la diosa hace vivir a Galatea, la convierte en una mujer real.

Desde Las metamorfosis de Ovidio hasta nuestros días, el mito de Pigmalión sobrevive y se actualiza. Desde cierto punto de vista, creo que este libro de Tatiana Mayerovich puede leerse a partir de esa poética. La construcción minuciosa de un texto que aspira a la vitalidad. A transmitir, en el entramado de los materiales diversos de que está hecho, la intensidad de escribir en la encrucijada entre experiencia y lenguaje.

Estos quieren ser poemas vivos, poemas que respiran. Creo que, en el centro de la poética de este libro, está el poema titulado No respira ¿ves?, No respira. Cito un fragmento: ―Agrego una correcta puntuación al poema― /aun así la voz /se lleva por adelante/fila tras fila/ frases y oraciones // ―exagero― doble coma, separaciones, espacios y puntos/ para que respire/ para que respire/ ahí donde intuyo que se detiene/ a tomar/ una bocanada de aire.

Lo único verdadero, respiramos y dejamos de respirar, escribió el enorme Jorge Teillier. Los poemas de Pigmalión fueron escritos desde la convicción de que la poesía puede ser una forma de respiración. Que un poema está vivo mientras su escritura se sitúe en ese lugar verdadero. Respirar es detenerse, hacer la pausa. Todos sabemos lo difícil que puede ser detenerse en medio de un mundo que gira a la velocidad frenética del consumo y el dinero. Lo difícil que es respirar en medio de esa aceleración. Estos poemas fueron escritos para conformar un momento de poesía donde eso sea posible. Donde el lector pueda detenerse y tomar una bocanada de aire. La poesía es un respirar en paz/ para que otros respire, dijo el mismo Teillier.

Este libro como un libro que respira. Su escritura como el trabajo escultórico de un texto que despliega una variedad de registros y materiales muy diversos. El primer sello postal. Nina Simone. Alan Turing y la inteligencia de las máquinas. La imagen de un cuadro de Franz Marc. Las lecciones de maestros japoneses de la acuarela. Materiales diversos que se cruzan y se relacionan. Un  buen ejemplo es el poema EN LA FILA 8, COLUMNA 30/ «row 8, plot 30» Un poema hecho de materiales tan distintos como los que él mismo enumera y luego recombina: un caballo azul,  un poema de Edgard Lee Master y la imagen de madera  en tamaño natural de  San Martín de Porres.

Tal vez, ahora que lo pienso, este libro tiene una forma más cercana a una instalación que a una escultura. Su articulación opera por montaje, como un collage. O mejor, como una película de found footage, una película armada con metraje encontrado. Un libro que funciona como la exhibición del gabinete de un coleccionista que recolecta experiencias, imágenes, objetos, palabras. Colecciono algunas cosas /no sé si coleccionar es la palabra correcta dice uno de los versos de este libro.

La poesía puede establecer relaciones negadas o invisibles para el sentido común. Esa es su libertad y su potencia creativa y liberadora. Pigmalión propone la escultura de un texto escrito con la sintaxis aleatoria de los sueños. Me pregunto qué hacen en un sueño  todas estas cosas juntas, escribe Mayerovic. Todo tiene que ver con todo, todo está en todas las cosas, lo mismo para el sueño que para la imaginación poética. A veces me volvía dentro de mí y visitaba el sueño: estatua eternizada en pensamientos líquidos escribió Bolaño en Los perros románticos. El sueño de la poesía como la contemplación de esa estatua. Como la circulación o el libre fluir del pensamiento entre y a través de las cosas del mundo.

Para terminar, dos citas breves, dos lecciones de pintura contenidas en este texto: No gastes en pinceles caros/ los sintéticos son bastante buenos /yo uso del número seis/ si los pierdo/ no es gran cosa. Y en otro poema: Teoh Chie dice/ no gastes tanto dinero/ compra acuarela para estudiantes/ dos amarillos, dos rojos, dos azules/ será suficiente. Al contrario de la Galatea de Pigmalión, la escultura de este libro busca una vitalidad tal vez menos perfecta pero más real. Pinceles sintéticos, acuarela para estudiantes. Lo importante no es que poema sea perfecto. Lo importante es que respire. Como respira este libro. Que sea, en medio del ahogo angustiante en que vivimos, una bocanada de aire fresco.  

Valparaíso. Agosto de 2019